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domingo, 20 de marzo de 2016

El politizado CGPJ pide de nuevo una LIVG más sexista


El 5 de marzo de 2011 (hace 5 años) publicamos en este blog que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el politizado órgano de gobierno de los jueces, constituido por vocales que son colocados allí por los partidos políticos, había elaborado un informe (aprobado el 11 de enero de 2011) en el que se afirmaba haber detectado algunos "problemas técnicos" en la aplicación de la ley contra la violencia de género y se hacían propuestas para resolverlos. En realidad, lo que el CGPJ proponía entonces era realizar algunos cambios legales para hacer más explícito el sexismo de la ley española contra la violencia de género... Así, los problemas técnicos detectados por el CGPJ consistían en que con frecuencia los jueces estaban pidiendo en los tribunales que se probase la "intención machista" del agresor, es decir, su deseo subjetivo de dominación machista, pero el CGPJ (politizado) sabía perfectamente en 2011, como lo sabe hoy, que la letra de la ley contra la violencia de género (artículo 1.1) afirma que esa dominación machista se da en todos los casos de violencia contra la mujer que se dan en el ámbito de la pareja...  Y no lo afirma así por un error sintáctico, como suele creerse ingenuamente. Por eso el Código Penal se limita a hablar de hombres y mujeres (sexo) en los artículos que regulan estos delitos y no pregunta en ningún caso si había circunstancias machistas o no las había en cada caso. Para los tipos penales eso es irrelevante. Importa sólo el sexo del agresor y el agredido.
En este blog hemos insistido innumerables veces en ese abuso sexista de la ley contra la violencia de género vigente. ¿Acaso no es posible que un hombre se comporte violentamente con una mujer por los mismos motivos que ella puede comportarse violentamente con él y sin que, por tanto, el motivo de fondo sea el machismo? Pues no. Para la ley española contra la violencia de género eso no es posible.
Sin embargo, es cierto que hay diferentes interpretaciones de la ley por parte de los jueces, lo cual supone una evidente indefensión jurídica para los ciudadanos. Así,  algunos jueces, particularmente en el Tribunal Supremo (cuyas sentencias sientan jurisprudencia), han venido interpretando que el machismo del agresor (su intención machista) debía probarse. Y ése es el "problema técnico" detectado en 2011 por el politizado CGPJ, que por esa razón propuso que se estableciera explícitamente en las leyes que no es necesario probar ese elemento intencional de dominación. 
Ya en 2011 manifestamos aquí que la propuesta del CGPJ caía en el sexismo más lamentable, pues no solo pretendía hacer irrelevante la intencionalidad subjetiva del agresor (calificado sin embargo como "machista"), sino que evitaba hacer mención alguna a las condiciones objetivas que en todo caso definirían una relación de pareja en un contexto machista. ¿O es que toda relación de pareja en España es machista por definición? ¿O quizá es machista toda relación de pareja en España en la que hay manifestaciones de violencia? Esta afirmación sería una mera especulación ajena al método científico que, a lo sumo, confundiría una violencia machista estructural (generalizada) con una violencia machista entendida como la única violencia posible si la padece una mujer de su pareja masculina. Este disparate es puro sexismo (inconstitucional) muy mal disimulado.
Pues bien, el 17 de  marzo de 2016, cinco años después, se ha publicado un informe (sometido a crítica en este enlace) en el que los llamados "expertos" del politizado CGPJ abogan de nuevo por una reforma urgente de los tipos penales de violencia de género para suprimir la exigencia del elemento intencional de dominación o machismo en la conducta del autor. Bastará el hecho de golpear o maltratar “con cualquier intención”.
Evidentemente, maltratar o golpear está mal y debe ser penado. Pero, ¿por qué debe ser penado con más gravedad un maltrato si lo padece una mujer por parte de su pareja masculina que si ocurre a la inversa? Si la razón no es sexista sino que se justifica en la necesidad de combatir el machismo tradicional, ¿cómo es posible que no sea necesario probar la presencia de ese machismo en el caso concreto juzgado? El CGPJ aboga por que no sea necesario probar la intención subjetiva machista, pero no se aplica tampoco ningún patrón de prueba sobre la existencia de un machismo objetivo en el caso concreto juzgado. ¿Qué diferencia hay, entonces, entre perseguir el machismo y tratar a los hombres de manera sexista en los tribunales? Nadie va a responder, y eso es lo peor de todo.

Fuente: 

jueves, 14 de mayo de 2015

Una encuesta muestra que la mayoría cree que la Ley de Violencia de Género es injusta con los hombres

Una encuesta muestra que la mayoría cree que la Ley de Violencia de Género vigente en España es injusta con los hombres. En realidad, sólo el lobby feminista español cree que sea justa, y eso lo sabe todo el mundo, aunque es cierto que cuenta con el apoyo de los partidos políticos que no son libres, que son la mayoría de ellos: todos esos partidos que están atados acríticamente a los dictados del lobby (incluidos sus prejuicios) y se guardan muy mucho de emitir crítica alguna. En el enlace que tienes a continuación hemos hecho mención explícita a Podemos, pero lo mismo podríamos decir del PSOE, IU, y también del PP o de Ciudadanos... UPyD es el único partido con presencia parlamentaria que se salva de esa falta de libertad de criterio, como tantas veces hemos mostrado en este blog.

En este enlace puedes acceder al resultado de la encuesta, que es el siguiente:

  • Un 22’5 % de los encuestados creen es una ley estupenda, ya que, en su opinión, se puede asumir lo que sea con tal de acabar con una lacra como la violencia de género. Las opciones que califican la ley de mala, fundamentándose en que se carga un principio básico de la justicia, como el de la presunción de la inocencia o, incluso, basándose en que es un coladero de denuncias falsas fruto de los celos o la venganza agrupa a un amplio 37’4 % de los ciudadanos que respondieron a este estudio. La mayoría, toma una postura, menos intransigente, pero también bastante crítica con la ley. El 40’1 % de los ciudadanos piensa que no trata por igual a hombres y mujeres y, por tanto, sólo pueden calificar a la Ley contra la Violencia de Género, como regular.

  • Como curiosidad hemos acudido a la segmentación entre hombres y mujeres, presuponiendo la existencia de desigualdades, que apenas si se dan en este caso. Los porcentajes a favor de la Ley contra la Violencia de Género son prácticamente iguales y sólo se aprecian ligeros matices a la hora de criticar a la ley quejándose de que no trata igual a hombres y mujeres, que es la opción que escogen la mayoría de las féminas, con casi ocho puntos de distancia respecto a los hombres. Para un considerable 26’4 % de los varones, la ley es un disparate jurídico que se carga la presunción de inocencia, al primar la culpabilidad del imputado, situándose este porcentaje muy por encima del de las mujeres que se han pronunciado por esta misma alternativa.
Para ver los resultados (tanto los generales como separados por sexos) a través de gráficos, pincha aquí.

Fuente: http://www.encuestamos.com/la-ley-contra-la-violencia-de-genero-no-es-justa/

sábado, 6 de agosto de 2011

SUICIDIO MASCULINO tras ruptura familiar. Durkheim indica ya la explicación en 1898

Ese árbol que te ata y aisla, que es regado socialmente, es la causa determinante del suicidio

Pese a que a las autoridades españolas (no digamos ya al feminismo totalitario que acapara el poder en España en materia de bienestar social) no hace nada en absoluto por investigar las causas para explicar y, por tanto, para corregir las desigualdades en función del sexo en lo que al suicidio se refiere, los hechos son irrefutables y tercos: el suicidio es desde 2008 (pincha) la primera causa de muerte "externa" (no debida a causas naturales) en España, por encima de los accidentes de tráfico. El 80% de los suicidios corresponden a varones. En lugar de investigar para tratar de dar soluciones a esta evidente desigualdad (que no "diferencia"), las autoridades y los medios de comunicación afines al poder disfrazan y tergiversan los datos, también en el caso de los suicidios (pincha). Sin embargo, para su desgracia es empíricamente constatable un incremento de las diferencias entre el suicidio masculino y el femenino a partir de la entrada en vigor de la LIVG con el inicio del año 2005 (pincha). 

La relación entre el suicidio y la falta de lazos sociales del individuo ya la estableció Durkheim en El Suicidio en 1898 (pincha). Las causas del suicidio no son individuales, como le gusta decir al feminismo totalitario para eludir su responsabilidad y lavarse las manos. Las causas del suicidio son sociales. Allí donde los individuos tienen relaciones sociales menos sólidas y se ven abocados al individualismo o al aislamiento, el suicidio es más frecuente. ¿Por qué no existen investigaciones recientes sobre las causas sociales de la desigualdad en el suicidio en función del sexo?
Los varones divorciados son una población de riesgo por esa razón: el aislamiento tras la ruptura familiar. Apartados de sus hijos sin contemplaciones, pierden la disciplina vital a la que la paternidad induce. La Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) no es en realidad una ley contra la violencia de género (pincha), sino que tiene como misión garantizar el apartamiento del varón de sus hijos tras el divorcio cuando la mera "justicia" civil no basta... Además, añade una ruptura de todos los lazos sociales del varón, incluidos los que proporciona el trabajo, con la amenaza de una prisión (alejamiento radical de la sociedad) que la LIVG estipula a menudo de una forma completamente GRATUITA.
Si nos atenemos a la clasificación de los tipos de suicidio que establece Durkheim, creo que el suicidio del varón divorciado y perseguido por la LIVG entra en la categoría del suicidio "anómico" mejor que en el "egoísta". En este último entraría el suicidio de los solteros, que también es más frecuente que entre casados. Pero el "anómico" es el suicidio inducido por situaciones de cambio, de ausencia de normas que den una disciplina clara de vida a las personas para satisfacer sus deseos vitales en sus relaciones sociales.

Quienes desde el poder callan y miran para otro lado hoy en España no sólo son culpables por pasiva negligencia, sino que lo son por su activa política de persecución y aislamiento de los varones divorciados por el hecho de ser varones. No estoy justificando actitudes machistas en los varones. Estoy denunciando a quienes, con la supuesta excusa de perseguir a los "machistas", atropellan de hecho a todos los varones por razón de su sexo. Denuncio su sexismo, su ignorancia supina y su despreciable inhumanidad.

lunes, 9 de mayo de 2011

Ésta es la raíz de la LIVG: documento de la "Internacional Socialista de Mujeres"

Logo de la Internacional Socialista de Mujeres

El documento que vamos a comentar es el "Proyecto de Resolución" de la "Reunión del Buró" de la Internacional Socialista de Mujeres en Madrid los días 4 y 5 de febrero de 2004. El tema del proyecto de resolución es éste: "Violencia de Género: Máxima expresión de la desigualdad".
Puedes leerlo directamente en esta presentación (picha sobre la palabra "FULL" en la parte inferior de la misma para verla en pantalla completa y después para volver a la página normal):


Dado que la "Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género" española (LIVG) fue aprobada en diciembre de 2004, resulta obvio que ese documento de la Internacional Socialista de Mujeres supuso un punto de partida esencial en la iniciativa que llevó al Gobierno del PSOE a contactar con las asociaciones del feminismo radical español para redactar el Proyecto de Ley que concluyó con la aprobación de la LIVG. Precisamente en el punto 14 de ese documento la Internacional Socialista de Mujeres "observa" la necesidad de que los Estados promuevan esa "colaboración y estrecha cooperación" con las "organizaciones de mujeres expertas en esta materia" para ese fin:

En ese documento, la Internacional Socialista de Mujeres "hace un llamamiento" para que se elabore una legislación "integral contra la violencia de género" en todos los Estados, y "enfatiza" la necesidad de que se asignen los presupuestos necesarios para combatir la violencia de género.


En el punto 2 del documento se introduce una definición de lo que es la violencia de género a partir de lo que "se especifica" al respecto en la Declaración de la ONU sobre Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Ahí se recogen las alusiones a "amenazas" y "coacciones" que la LIVG ha introducido. Es una definición que incluye no sólo la violencia de género en la pareja (única que atiende la LIVG), sino cualquier manifestación de la violencia de género, en la vida pública o en la privada. Pero sobre todo, es una definición que deja bien claro que no se trata de toda violencia ejercida contra una mujer, sino de toda violencia "basada en la pertenencia al sexo femenino" de la mujer que la padece. Por tanto, la LIVG no se ajusta a la definición de la Declaración de la ONU: por un lado, no contempla todos los tipos de violencia de género existentes; por el otro, considera violencia de género en la pareja cualquier caso de violencia (incluidas amenazas y coacciones leves) de un varón a una mujer, pero sólo debiera ser violencia de género si esa violencia estuviera "basada en la pertenencia al sexo femenino" de esa mujer. Esto suele expresarse diciendo que es la violencia contra la mujer "por el hecho de ser mujer". Así se dice en este documento en otro lugar. Obviamente, no todos los casos de violencia (en el grado que sea) contra una mujer han de estar basados en eso. De modo que si la LIVG lo presupone en todos los casos está engañando a los ciudadanos. La única manera de no engañarlos es exigir que sea probado en un juicio que la violencia del caso particular juzgado está "basada en la pertenencia al sexo femenino" de la mujer agredida.



La prueba de que no puede confundirse "violencia de género en la pareja" con "violencia de un varón hacia una mujer en pareja" es que, como afirma la Internacional Socialista de la Mujer en el documento, "la violencia de género tiene como origen la desigualdad entre hombres y mujeres". Pero éste no es el origen de todos los casos de violencia de un varón hacia una mujer en pareja, que pueden estar "basados" en multitud de causas (las mismas que la violencia en sentido contrario), incluso en parejas en las que no se dan circunstancias de "desigualdad" entre el varón y la mujer...

 


La violencia de género supone la "subordinación de las mujeres" que la padecen, y por eso se trata exclusivamente de la violencia sufrida por una mujer "por el hecho de ser mujer" (subordinada).



Por tanto, las conclusiones que la Internacional Socialista de las mujeres traslada como peticiones a los Estados han de entenderse dirigidas a la violencia ejercida contra mujeres sometidas a una subordinación por su condición de mujeres. En otro caso, la violencia de un varón hacia una mujer ha de tener el mismo tratamiento que la ejercida por una mujer hacia un varón. El mismo. Y eso no es así en la LIVG. Resulta grotesco que en un país como España se presuponga que todas las mujeres están sometidas a subordinación respecto a sus parejas masculinas, por muchas carencias que aún existan en materia de igualdad efectiva entre los sexos en España. Son muchas las mujeres que no están subordinadas a su pareja masculina en ningún sentido, y son las que sí lo están las únicas que pueden padecer "violencia de género". Es cometido de la justicia determinar cuándo ocurre así, y no es admisible que la ley lo presuponga en todos los casos de violencia.
El primero de los llamamientos que hace la Internacional Socialista (punto 11 del documento), tras estas consideraciones de "definición" de la violencia de género, es precisamente para pedir a los Estados que promocionen los derechos de las mujeres para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer. Y el segundo llamamiento (punto 12 del documento) es el que he mencionado más arriba respecto a una legislación integral contra la "violencia de género" (que se da en los casos donde aún existen esas discriminaciones). 

 



Es evidente que no hay discriminación legal contra la mujer en España. Cabe, sin embargo, tener en cuenta ciertas discriminaciones que tienen lugar de hecho (por razones culturales) y que puedan provocar subordinación de la mujer al varón en la pareja (por razones culturales, económicas o cualesquiera otras que quieran considerarse). Pero de ahí a establecer por ley (y sin que haya que probarlo) que toda mujer en España está subordinada a su pareja masculina hay un paso muy grande: se llama prejuicio. Y es un prejuicio que ha supuesto la implantación de una ley sexista en España contra los varones (por el hecho de serlo). 

En este enlace está la web de la Internacional Socialista de Mujeres, pincha. En esa organización está la raíz de la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG). Sin la menor duda, el documento raíz de la LIVG es el que acabamos de comentar. Es la llave que ha abierto la puerta a la LIVG. Si bien la LIVG no se ajusta propiamente a lo que el documento solicita, estamos hablando de la organización internacional en la que se agrupan las organizaciones de mujeres de los partidos que están dentro de la Internacional Socialista, en la que naturalmente está el PSOE. El hecho de que el PSOE desarrollase una ley distinta a lo que se le pide cabe achacarlo a exigencias de las organizaciones de mujeres "expertas" en violencia de género con las que lo acordó así en España. Pero es precisamente esa clase de colaboración con las organizaciones de mujeres "expertas" lo que solicita la Internacional Socialista de Mujeres. Cabe recordar aquí la entrevista a Zapatero publicada por The New York Times el 7 de mayo de 2004, en la que el ya Presidente del Gobierno (tras las elecciones generales del 14 de marzo de ese año) se define como "feminista radical" (pincha), seguramente imbuido de la ideología que estaba mamando en sus reuniones preparatorias para la LIVG. Por otra parte, la Internacional Socialista de Mujeres no ha manifestado jamás su desacuerdo con la LIVG, con lo que parece ver en ella lo que ha solicitado a los Estados y el PSOE llevó en su momento al Congreso español. La LIVG se aprobó por unanimidad en diciembre de 2004, tras una única modificación respecto al Proyecto de Ley presentado por el PSOE. La LIVG agrava también el maltrato a "personas especialmente vulnerables" que convivan con el agresor, pero el Proyecto de Ley que el PSOE había acordado con las organizaciones de mujeres sólo había pensado en agresores de sexo masculino. La ley aprobada (LIVG) se modificó en ese punto y el agresor puede tener cualquiera de los dos sexos en ese caso. Las organizaciones de mujeres hicieron saber su disgusto (mejor me callo) por esa única modificación a la ley que ellas diseñaron para el Gobierno del PSOE.
Es evidente, no sólo por lo que eran sus obvias intenciones sexistas antes de esa modificación, sino incluso por el carácter sexista del texto definitivo de la LIVG, que las denominadas "expertas" no es que no sepan una palabra de gramática (hay quien quiere ver un simple error técnico gramatical para explicar la monstruosa definición que se hace de "violencia de género" en el artículo 1.1 de la LIVG -pincha-), sino que saben latín, pues han logrado colar una ley sexista sin que un solo congresista haya dicho una palabra y sin que el PSOE ni la Internacional Socialista de Mujeres (¿cuántas de las socialistas del PSOE integrantes de esa Internacional de Mujeres forman parte directa de las asociaciones de "expertas" que diseñaron la LIVG?) hayan reparado en que la LIVG no casa con la definición de "violencia de género" de la ONU... Es más, han logrado hasta ahora que la prensa pase por alto estos atentados a la inteligencia, y que lo haya hecho el mismísimo Tribunal Constitucional -en manos del PSOE, después de todo- (pincha). También, no faltaba más, "las expertas" que han diseñado la LIVG han conseguido que la Ministra Pajín crea que "todos los expertos" dicen que "en TODOS los casos de violencia de varón a mujer en pareja se dan circunstancias machistas de subordinación". Así lo repitió Pajín muchas veces ante Pedro J. Ramírez en una entrevista reciente, ante la mirada atónita del periodista (pincha y mira el vídeo). ¿Qué ha sido del sentido común? Para una tomadura de pelo sexista tan colosal hay que reconocer que hace falta ser muy experta. Expertas en tomar el pelo y en ejercer el sexismo. Y en cobrar buenas subvenciones. Así es como estas asociaciones de "expertas" han logrado, de la mano del PSOE y Zapatero, consolidarse como el feminismo hegemónico y oficial hoy en España (pincha). Por ahora...