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martes, 24 de junio de 2014

La feminista Wendy McElroy denunció los excesos del feminismo de género en 2008

Para quienes no la conozcan, Wendy McElroy es la mayor impulsora del feminismo individualista o i-feminismo. El autor del blog titulado 'Lo que pienso' (Manu) tradujo y publicó en su blog el 5 de febrero de 2009 este discurso que Wendy había publicado en su web el 11 de mayo de 2008. Me ha parecido muy oportuno incorporar ese discurso a este blog para colaborar en la difusión de su contenido:
"Se ha convertido en un lugar común la idea de que el feminismo está muerto. Yo no se si eso es cierto, pero sé que la mayor esperanza del feminismo, quizás la única para que el feminismo vuelva a ser relevante de nuevo… está en escuchar la voz de los hombres que demandan justicia, el tipo de hombres que oiréis hablar esta tarde.
Cuando ellos hablan, sus voces suenan parecidas a aquellas de las mujeres de los 60, cuando el movimiento feminista, llamado feminismo de segunda ola, barrió nuestra cultura como una fuerza de la naturaleza y la cambió para siempre. Las mujeres exigieron a los hombres “dadnos derechos iguales, dadnos respeto”. Cuarenta años más tarde –dos generaciones más tarde– la situación se ha invertido. Son ahora los hombres, no las mujeres, los que protestan contra la discriminación sistemática contra su sexo. Incluso los problemas alrededor de los cuales giran las protestas son similares a aquellos señalados en los 60. Los hombres, dicen
* no son tomados en serio por la policía como víctimas de la violencia. De forma similar a las víctimas de violación de hace décadas, la gente tiende a estigmatizar y culpar a los hombres que son víctimas de abuso conyugal.
* sus preocupaciones sobre su salud son ignoradas frente a las de las mujeres. Por ejemplo, el gasto en cancer de mama ha superado hace tiempo al de próstata en una proporción de 3:1 en los Institutos Nacionales de Salud, incluso aunque el cáncer de próstata es más mortífero.
* los juzgados de familia discriminan a los hombres en el divorcio, especialmente en materia de custodia de los hijos y derechos de visita.
* la violación de los hombres en prisión casi no se discute,
como si no tuviera importancia social
La lista de quejas concretas podría continuar y continuar. Pero, en general, lo que los hombres reclaman no es menos de lo que las mujeres reclamaron y obtuvieron de los hombres hace décadas: igualdad ante leyes razonables… y un poquito de respeto.
El feminismo de los 60 fue una revolución cultural, y no es exagerado decir que hay otra revolución en marcha -esta vez liderada por los hombres. No está encabezada por voces de la élite o promovida a través de organizaciones subvencionadas. Es un movimiento de base, que consiste en individuos que han sido tan apaleados por el sistema que ahora comprometen una importante parte de sus vidas para decir ¡no!
Aun a riesgo de ser repetitiva, dejadme hablar un poco más de los movimientos de base. Son movimientos que comienzan con individuos aislados que se vuelven indignados con alguna injusticia que afecta sus vidas –quizás el sistema público de escuelas, leyes con sentencias mínimas, o un encuentro con un policía. Se indignan tanto que dicen “no” a la autoridad. Normalmente empiezan diciendo “no” a nivel local, a su consejo escolar o a los concejales de su ciudad. Pero, si las injusticias de las que se quejan están extendidas, las voces se multiplican rápidamente para convertirse en una potente fuerza política. Quizás la fuerza política más poderosa que existe: la voz de la gente.
El típico activista de los derechos masculinos es el tipo de la calle –un hombre que ha perdido el acceso a sus hijos en un proceso de divorcio, el compañero de trabajo que ha sido falsamente acusado de acoso sexual, el vecino que es víctima de violencia doméstica pero es rechazado de los refugios que paga con sus impuestos porque es hombre…
La mujer que defiende los derechos del hombre lo hace por un compromiso con la justicia, y una preocupación por la aplastante mayoría de hombres en nuestras vidas que son seres humanos decentes: nuestros padres, hermanos, hijos… nuestros amigos. Hablo también desde una preocupación política. Las últimas décadas del siglo 20 redefinieron la relación de las mujeres con la sociedad y con los hombres. Las primeras décadas del siglo 21 definirán las relaciones de los hombres. Y, como mujer y como feminista, quiero estar en ese proceso porque pienso que la “Justicia para los hombres” es la batalla más importante en nuestra sociedad hoy en día.
Me considero a mi misma una feminista, lo que sugiere una pregunta: ¿qué tipo de feminista soy para estar escuchar a los hombres y preocuparme por la justicia hacia ellos?
Las voces dominantes del feminismo hoy son lo que se ha llamado “feminismo de género” –la clase de feminismo que veréis y escucharéis este fin de semana en la convención de la Organización Nacional de Mujeres (National Organization of Women, o NOW). Y uno de los mitos que el feminismo estilo NOW ha conseguido vender es que cualquiera que discrepe con sus ideas en casi cualquier problema, desde el acoso sexual a la custodia de los niños, es antifeminista e incluso antimujeres. Esa acusación es totalmente falsa.
La verdad es que hay y siempre habrá muchas escuelas de pensamiento dentro de la tradición feminista: desde el socialismo hasta el individualismo, desde el liberal hasta el radical, desde el cristiano hasta el islámico. Y cuando lo piensas, la diversidad de opiniones tiene sentido. Después de todo, si el feminismo puede definirse como la convicción de que las mujeres deberían liberarse como individuos y ser iguales a los hombres como clase, entonces es natural que haya desacuerdos y debates sobre lo que una idea tan compleja como la liberación significa y como debería definirse la “igualdad”. Sería asombroso si todas las mujeres que se preocupasen sobre la liberación y la igualdad llegasen exactamente a la misma conclusión sobre lo que son.
He comenzado diciendo que yo no sabía si el feminismo está muerto. Pero no tengo ninguna duda de que el feminismo estilo NOW sí está muerto… y yo le digo: ¡ya era hora! El feminismo estilo NOW está muerto porque sistemáticamente introdujo privilegios para las mujeres en la Ley, ignoró las justas quejas del 50% de la sociedad -los hombres-, ha vuelto cada sexo contra el otro, en el puesto de trabajo, en el ámbito académico, ha menospreciado cualquier feminista -como yo misma, Daphne Patai, Camille Paglia- que cometió el pecado del desacuerdo.
Por eso… la respuesta a la pregunta ¿Qué tipo de feminista soy?… es que soy una feminista individualista, lo que a veces también se llama una ifeminista.
El feminismo individualista es una escuela de feminismo que se extiende hacia atrás hasta 1830, hasta el movimiento antiesclavista de los Estados Unidos, y hasta Mary Wollstonecraft y el liberalismo clásico europeo. Define la liberación de la mujer como el derecho de cada mujer a controlar su propio cuerpo y propiedades, a hacer todas las elecciones que sean posibles con su cuerpo de forma pacífica. Desde el matrimonio, hasta la prostitución o el celibato. Un cuerpo de mujer, una elección de mujer. El feminismo individualista define igualdad de una forma simple y directa. Todo individuo -mujer/hombre, negro/blanco- debe ser tratado de igual forma ante leyes que protejan cada persona y su propiedad. La igual protección de el derecho a elegir pacíficamente de cada persona.
Voy a elaborar más profundamente la teoría en unos minutos para dejar claro cómo el feminismo individualista y el feminismo NOW difieren dramaticamente en su aproximación hacia los hombres pero, antes, quiero señalar un tema para mostrar cómo los hombres han sido ignorados y despreciados por la mayoría de feministas… y por la ley. Ese tema es el aborto.
El aborto bien podría ser el tema más discutido y debatido en norteamérica, pero hay una pregunta que casi nunca se plantea: ¿Cuál es el papel de los hombres?
Yo estoy a favor de la elección: un cuerpo de mujer, una elección de mujer. Pero eso no significa que crea que los hombres –los futuros padres– deban ser descartados del escenario. Decir que la decisión última sobre el aborto recae sobre la mujer no significa que los hombres no estén involucrados ni tengan nada que decir. Son los futuros padres, y es un tema que les concierne. Mi libro más reciente -una antología titulada “Libertad para mujeres” que se publicó el pasado año- tenía un largo ensayo sobre el aborto y me aseguré de que fuese escrito por un hombre, precisamente porque los hombres han sido silenciados en este asunto.
¿Qué papel deberían tener los hombres? Bueno, considerad un aspecto que les impacta profundamente. Si una mujer decide llevar a término el embarazo, entonces -en el sistema actual- el hombre puede ser considerado legalmente como responsable de proveer un apoyo financiero para el niño durante los próximos 18 años. Él no tiene nada que decir en la situación. La mujer puede decidir si convertirse en madre o no, pero el hombre no puede escapar de la paternidad. No tiene palabra, no tiene derechos.
Y aun así, sin ningún derecho, el hombre tiene responsabilidades legales que se extienden a lo largo de casi dos décadas. No creo que deba haber responsabilidades sin derechos, y es precisamente eso lo que existe para los hombres en esta área.
Y, por cierto, repito que estoy a favor de la elección de las mujeres. Mi propósito no es sugerir que el hombre deba tener control sobre el cuerpo de una mujer embarazada. Esa no es la única opción. Una opción podría ser el derecho del padre a renunciar a sus derechos paternales y su responsabilidad, dandole así la oportunidad de de renunciar a la paternidad igual que una mujer puede renunciar a la maternidad.
Mi intención es dar un ejemplo de cómo los hombres no se incluyen en la discusión de temas que son vitales no sólo para la sociedad, sino para sus propias vidas.
¿Por qué se han silenciado las voces de los hombres?
La explicación me devuelve a la teoría y al feminismo estilo NOW.
En los 60, el feminismo de la segunda ola despegó como un cohete debido a varias razones. Una nueva generación de mujeres estaban insatisfechas con las respuestas proporcionadas por sus madres; querían dejar las cocinas e ir a trabajar y a las universidades. La revolución sexual explotó, debido parcialmente a nuevos métodos de control de la natalidad -la píldora- y las mujeres experimentaron una nueva libertad sexual. El sexo dejó de estar estrechamente ligado al embarazo. La guerra de Vietnam condujo a una generación entera a cuestionarse los valores y a resistirse a la autoridad. Era un tiempo de inestabilidad social… parecido al actual, con el temor al terrorismo, la acción militar y el descontento de base.
En 1966, fue fundada la organización nacional de mujeres -NOW-. Había ira contra los hombres, principalmente porque las leyes y las políticas discriminaban a la mujer -por ejemplo, la manera en la que la policía trataba las denuncias de violación de las mujeres. Pero la ira contra el hombre se enfocaba normalmente en asuntos concretos, como la violación y en hombres específicos, como los violadores. La segunda ola fue feminismo liberal, y no era anti-masculino -aunque esas voces estaban ahí también. Pero la NOW de los comienzos, más liberal, daba la bienvenida a los hombres como Warren Farrell y el actor Alan Alda, los cuales se convirtieron en símbolos de hombres cultos. El foco estaba en la liberación de la mujer, no en la necesidad de eliminar el poder de los hombres.
Al mismo tiempo, otra variedad del feminismo avanzó también -el feminismo de género… llamado a veces feminismo radical. Un libro clave en la evolución del feminismo de género fue “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir, publicado en 1953. El libro era flagrantemente anti-masculino. Pero mucho más que eso… era filosoficamente, ideologicamente y políticamente anti-masculino. El libro era un ataque ideológico al heterosexualismo y la familia tradicional como opresión masculina, y mantenía que las instituciones existentes en la sociedad eran culpables del sometimiento de la mujer. Para liberar a las mujeres, el feminismo de género empezó a elaborar una teoría evolucionaria que buscaba barrer la cultura de los hombres blancos, o patriarcado. Era hombres contra mujeres.
Aquí veis la diferencia entre el feminismo liberal y el feminismo de género. Los liberales se oponían a discriminaciones concretas dentro de la sociedad, como las prácticas de contratación, y no rechazaban a los hombres sino que deseaban que cambiasen. Las feministas de género rechazaban a los hombres -todos los hombres, como clase- porque eran los opresores, los enemigos de la mujer. No se oponían a ningún aspecto particular de la sociedad, sino a toda ella. Las instituciones de la sociedad, como la familia, la religión, la ley, debían ser destruidas y reconstruidas para liberar a las mujeres.
A través de una serie de sucesos dentro del feminismo -y no tengo tiempo para esbozar la historia, pero un factor importante fue la derrota final de la enmienda de igualdad de derechos en 1984- el feminismo liberal perdió importancia y el feminismo de género avanzó. En 1973, el feminismo ganó una importante victoria con el caso Roe contra Wade, y un movimiento optimista empezó a centrarse en la enmienda de igualdad de derechos. En marzo de 1978, cien mil personas marcharon en Washington en apoyo a la enmienda. Incluso así, después de frustrantes retrasos la medida fue finalmente derrotada  en el Congreso en 1984.
La derrota fue un golpe que aturdió a los liberales dentro del feminismo cuyas voces habían dominado. No así con las feministas de género, que veían la enmienda como un vendaje a la herida. Sirvió de confirmación de su posición, y así las feministas de género ofrecieron una nueva solución  a un movimiento desmotivado -una nueva teoría política basada en la opresión de género que veía a los hombres como la clase enemiga. Y en 1983-84, visteis surgir el feminismo de género como dominador del movimiento feminista en general.
O, más precisamente, el feminismo de género empezó a absorber la teoría del feminismo hasta hacerla más cercana a su forma de ver el mundo. Fue en este punto cuando hombres como Warren Farrell se desilusionaron con el feminismo -y particularmente con la NOW- debido a su mayor sesgo contra los hombres y todas las cosas masculinas. Farrel abandonó la NOW y la organización se volvió en su contra de forma furiosa.
Dejadme elaborar un poco más la teoría. El feminismo de género puede definirse como la escuela de feminismo que ve a hombres y mujeres como clases políticas separadas y politicamente antagonistas. Los hombres como clase oprimen a las mujeres como clase. Los hombres oprimen a las mujeres estableciendo el patriarcado -o norma masculina- y el capitalismo. La combinación de ambas se denomina cultura blanca masculina. En todo lugar y momento, la cultura blanca masculina actua para someter a las mujeres. A través de la violencia doméstica, la publicidad, la pornografía, la violación, las prácticas de contratación, el uso del lenguaje, el acoso sexual, los libros de texto en las escuelas, la prostitución… la supuesta opresión se encuentra en todos los aspectos de la sociedad. Y eso supone nada menos que una gerra de sexos total.
No es sorprendente que el objetivo de las feministas NOW, que han adoptado en gran medida la teoría de género NO sea la igualdad con los hombres, sino las ventajas sobre ellos. Ellos no quieren ser iguales a su opresor; quieren acabar con la opresión.
Uno de los términos clave en la teoría de género es la “clase”. Los hombres como clase –es decir, todo hombre– oprime a la mujer como clase. Y quiero usar este término para ilustrar qué profundamente  el feminismo de género y el feminismo individualista difieren en su aproximación al hombre.
Clase. No hay nada inherentemente malo en separar a los sexos en clases. Hombres y mujeres tienen diferencias. La medicina, por ejemplo, a menudo separa los sexos. Las mujeres se examinan en busca de cáncer cervical, y los hombres por problemas de próstata. Pero cuando los médicos separan los sexos no afirman que los intereses fundamentales de los hombres y las mujeres estén en conflicto. Los médicos se dan cuenta de que ambos sexos comparten la misma biología básica que requiere la misma aproximación de nutrición, ejercicio, oxígeno y sentido común respecto al estilo de vida. En otras palabras, aunque la medicina  separa los hombres y las mujeres en diferentes clases para ciertos propositos, no niegan su humanidad compartida. Confirma la verdad fundamental: los hombres y mujeres son seres humanos con necesidades comunes, con algunas excepciones debido a la biología. De nuevo, cáncer cervical.
Por contra, el feminismo de género no dice que los hombres y las mujeres compartan una misma humanidad, y por tanto, tengan los mismos intereses políticos, como el respeto por la propiedad privada. Dice que hombres y mujeres no comparten las necesidades humanas básicas -políticamente hablando. Esto es como un doctor diciendo que los dos sexos no tienen las mismas necesidades de nutrición, etc.
En cambio, el feminismo individualista mira a hombres y mujeres y ve -primero y ante todo- seres humanos individuales con una humanidad común y compartida. Igual que hombres y mujeres comparten las mismas necesidades biológicas, comparten las mismas necesidades políticas: los mismos derechos y responsabilidades. El derecho humano más básico es el de disfrutar del propio cuerpo y de la propiedad. La responsabilidad humana más básica es respetar las decisiones pacíficas de otras personas sobre sus cuerpos y sus propiedades. Acatar legalmente -no necesariamente compartir- las decisiones de los demás.
En otras palabras… el mayor bien político para mujeres y hombres no deriva de su sexo, sino de su condición de seres humanos. Aunque hombres y mujeres pueden ser separados en distintas clases por motivos válidos -desde médicos hasta estrategias de márketing- sus derechos y responsabilidades básicos no pueden ser separados de esa manera. Porque esos derechos y responsabilidades tienen precedencia sobre cualquier consideración de sexualidad, igual que el color de la piel. Esas son características secundarias: sexo, color de piel, altura, etnia… La característica primaria es nuestra pertenencia como individuos a la especie humana. Y ESTA, es la característica primaria de la que emanan nuestros derechos.
Las leyes que protegen esos derechos -o establecen nuestras responsabilidades- no deben hacer ninguna distinción entre hombres y mujeres. La Ley los debe tratar igualmente en su contenido y aplicación, es decir, en cómo el contenido es interpretado por los juzgados, por la policía, etc. Al contrario que el feminismo de género podéis ver cómo el feminismo individualista no solo acepta la igualdad con los hombres, sino que la demanda de esa igualdad es un aspecto fundamental de esta ideología. El privilegio para cualquier sexo es un anatema.
Esto debe ocurrir para el bien de los hombres y también para el de las mujeres. Digo “para el bien de las mujeres” por varias razones:
No puede haber paz o buena voluntad mientras la Ley trate a categorías de individuos de forma diferente, mientras el 50% de la población -los hombres- sean ciudadanos de segunda clase.
Las mujeres deben también dejar de apoyarse en un Estado paternalista y privilegios legales. Debemos mantenernos en pie por nuestros propios medios.
Igualmente, no creo que vaya en interés de nadie el oprimir al otro. Los abogados antiesclavitud de principios de 1800 solían argumentar que la esclavitud dañaba psicologicamente al esclavo tanto como al dueño. Y creo que hay una gran parte de verdad en eso. Finalmente los hombres que se benefician de la verdadera igualdad son amigos y familiares -la gente cuyo bienestar muchas veces
significa tanto para nosotras como el nuestro. No le haces a ninguna mujer un favor cuando apruebas una ley que privilegia a su hija frente a su hijo.
Felizmente, creo que la sociedad se dirige ante la verdadera igualdad ante la Ley y que el movimiento masculino es una confirmación de esto. Como he dicho, el feminismo-NOW está muerto.
El problema es que todavía colea. Colea, porque a lo largo de las últimas décadas ha incrustado los privilegios para las mujeres e inequidades ante la Ley en instituciones de la sociedad. Y vamos a necesitar un duro e intenso trabajo para eliminarlas.
De nuevo, dejadme ilustrar a lo que me refiero cuando hablo de instituciones. Al finalizar el ejemplo, os diré por qué creo que los abogados de la igualdad deberían sentirse animados por ello.
Retrocediendo hasta 1983, cuando el feminismo de género comenzó a dominar ideológicamente la corriente principal del feminismo… una nueva palabra se introdujo en nuestra cultura: el acoso sexual.
Me detendré a aclarar lo que quiero decir con acoso sexual. No me refiero a tocamientos, agarrar o cualquier otra forma de agresión física. Eso es maltrato, eso es asalto, eso es un crimen. Y las leyes contra esos crímenes han estado en los libros durante años. Todo lo que se necesito hace décadas cuando el acoso sexual se convirtió en un asunto candente fue obligar a cumplir esas leyes rigurosamente, porque la agresión física debe ser castigada.
En lugar de eso el feminismo de género creó nuevas leyes, nuevas políticas que, por ejemplo, prohibían un “entorno de trabajo hostil” en el cual las mujeres se sienten ofendidas por palabras y otros comportamientos no violentos. Eso es a lo que me refiero con acoso sexual. Eso es a lo que quiero decir… palabras y comportamiento no violento que es considerado ofensivo.
El acoso sexual es un buen ejemplo de como el feminismo estilo NOW ha institucionalizado sus políticas en la sociedad, por dos razones.
La primera, todo el mundo está familiarizado con él porque las políticas y leyes sobre acoso sexual han permeado prácticamente todo negocio y aula en Norteamérica. La Ley regula ahora qué actitudes pueden manifestarse hacia las mujeres, qué lenguaje puede ser expresado.. incluso en propiedad privada. Mediante esas leyes, el gobierno se introduce en el sector privado y regula comportamientos y palabras hasta un extremo que sería inimaginable en los 60, incluso en los 70.
Segundo, el acoso sexual se ha convertido lo que la feminista iconoclasta Daphne Patai, en su libro “Heterofobia: acoso sexual y el futuro del feminismo”, llama una industria de crecimiento multimillonario. La industria consiste en mucha gente que se gana muy bien la vida gracias al acoso sexual, y por eso, tienen un interés oculto en su continua presencia en la sociedad como problema que deba ser resuelto. Esta gente son abogados, investigadores, consejeros, profesionales de la educación, escritores, administradores, legisladores, psicólogos y gente de los medios. Colectivamente forman una fuerte barrera contra cualquier intento de desmantelar lo que se ha convertido en la institución e industria del acoso sexual.
Como palabras de ánimo, os diré que el término “acoso sexual” sólo se introdujo en nuestra cultura hace veinte años. Como concepto legal, fue introducido por la feminista de género Catherine MacKinnon en un libro de 1979 titulado “El acoso sexual en mujeres trabajadoras” Allí, MacKinnon proponía que el acoso sexual era una forma de discriminación, una violación de los derechos civiles, que debería ser tratado por demandas civiles. El año siguiente, en 1980, el comité para la oportunidad de empleo igualitario incorporó a sus directrices el acoso sexual. El primer caso que estableció la idea de un entorno de trabajo hostil fue Meritor contra Vinson en 1986.
Así de reciente son las políticas de acoso sexual con las que convivimos, unos 20 años. Aunque afecta a las vidas  de cada persona en esta sala, el acoso sexual solo tiene dos décadas de vida. Esto es esperanzador por dos razones: si puede ser creado durante nuestras vidas, puede también ser destruido en ellas, y probablemente mucho más rápido, ya que suele ser más rápido destruír algo que crearlo. También es esperanzador porque veinte años es una generación y eso es más o menos lo que tarda la gente en darse cuenta de que algo no funciona. Darse cuenta de que la industria del acoso sexual no resuelve problemas, sino que los crea.
Es instructivo, sin embargo, estudiar por qué el acoso sexual tuvo éxito como problema. Hay lecciones valiosas que los hombres pueden aprender del movimiento feminista.
Cuando el libro de Lin Farley sobre el acoso sexual apareció en 1978 -fue el primer libro sobre el tema- impulsó a las mujeres. El libro se tituló “Examen sexual: el acoso sexual de las mujeres en el
trabajo” Y en el se narraban casos verdaderamente horribles de discriminación que literalmente destruyeron las carreras laborales de mujeres inocentes. El exito del acoso sexual como problema vino sobre todo del hecho de que Farley (y otros) contaron historias. Ella permitió ver y sentir el coste humano de la discriminación, de forma que -incluso alguien como yo, una escéptica del acoso sexual- encontré imposible leer el libro de Farley sin sentir que algo en la sociedad estaba realmente mal, desviado. No hubiera creado una ley, pero sí cogido un cartel de protesta y montado un piquete en empresas concretas.
Esto fue y es una gran fuerza del feminismo. Exponer el sufrimiento humano causado por leyes y comportamientos sociales injustos. Considerad el tema de las violaciones. En los 60 las mujeres que habían sido violadas estaban –como comenté– en una situación bastante parecida a la de las víctimas masculinas de violencia doméstica hoy en día. La polícia no se las tomaba en serio. La sociedad las culpaba a menudo, como si ellas mismas hubieran causado sus propias violaciones por vestirse de forma provocadora o siendo promiscuas.
Cuando las mujeres se levantaron y expresaron su dolor abiertamente y sin pudor, abrieron una ventana a sus propias experiencias e hicieron sentir a la gente el dolor de una violación, y no solo una vez sino dos, la segunda vez por un sistema legal que no las entendía ni le importaba… fue entonces cuando la gente se dio cuenta de la profundidad del daño hecho a seres humanos inocentes, fue entonces cuando la sociedad comenzó a cambiar. Porque nada es tan poderoso políticamente como arrojar luz sobre la injusticia y resistirse a apartar la mirada. Nada consigue esto de forma tan efectiva como contar la verdad sin adornos.
Daphne Patai hizo un maravilloso trabajo al expresar el coste humano de las políticas de acoso sexual en “Heterofobia”, cuya segunda parte se titula “Cuentos simbólicos”. Nos trae el salvajismo de estas leyes y políticas en las universidades donde aquellos que fueron acusados no tenían presunción de inocencia, sino que debían probar que no eran culpables a comités que a menudo tenían el poder para destruir sus carreras y sus vidas. Los acusados –casi siempre hombres– no tenían el derecho de encararse o preguntar a los testigos, ni a un abogado, o incluso a saber exactamente qué cargos había contra ellos. Y los cargos podían ser simplemente asignar un trabajo equivocado, contar el chiste equivocado…
Uno de los cuentos que Patai ofrece es el de un profesor con sobrepeso, considerado popular, sociable y competente. En el medio de una lección un día, una estudiante le atacó aprovechando el gran tamaño de su pecho. Él hizo la observación de que ella no tenía el mismo problema, y a continuación continuó con la lección. La estudiante le acusó de acoso sexual ante la universidad. No hubo alegato de maltrato o de intento de extorsión para intercambiar sexo por mejores notas. Los cargos estaban basados solamente en el incidente ocurrido en la clase. A continuación tuvo lugar una caza de brujas. Fue tan extrema que el profesor cometió el suicidio. Despues de ello, en un comunicado de prensa, la administración de la universidad expresó una grave preocupación: que la muerte del profesor no desanimara a otras mujeres “víctimas de abuso” a denunciarlo.
Deteneos por un momento y reflexionad sobre vuestra reacción al comunicado de la universidad. Todo el mundo al que he hablado sobre este caso ha tenido la misma respuesta: indignación hacia la universidad. Empatía hacia el hombre. Rabia contra la estudiante. La convicción de que las cosas deben cambiar.
Ese es el poder que expresar la pura verdad sobre las injusticias tiene en la mayoría de los seres humanos, ya sean hombres o mujeres. Ese es el poder de contar historias.
Así que dejadme que os cuente otra… esta vez sobre una forma institucionalizada de discriminación hacia el hombre… discriminación en los juzgados de familia. A muchos de vosotros os resultará conocida.
El año pasado, un hombre de 43 años llamado Derrick K. Miller se dirigio a un guardia de seguridad en la entrada del juzgado de San Diego, donde recientemente se había sentenciado en su contra en un juicio por retrasos en la pensión de alimentos. Sujetando los papeles con una mano y un arma en la otra dijo: “Esto me lo habéis hecho vosotros”, y se disparó en la cabeza.
Miller no es un caso aislado. Hay un aumento alarmante del suicidio masculino en la mayoría de los países occidentales. Según un informe de 1999 el suicidio es la octava causa de muerte en America. Una ronda de estudios llevados a cabo en Norteamérica, Europa y Australia sugiere que una razón para este incremento puede ser la discriminación que los padres encuentran en los juzgados de familia, especialmente la que se refiere a la negación de sus derechos a visitar a sus hijos.
Considerad a Warren Gilbert, quien murió de intoxicación por monóxido de carbono, mientras sujetaba una carta del servició de protección. O a Martin Romanchick –el agente de policía de la ciudad de Nueva York que se ahorcó después de que se le denegara el permiso debido a una denuncia de su esposa, que el juzgado encontró ser insustancial. Hay páginas web que enumeran los nombres de hombres -y no creo exagerar los hechos al decir esto- que han sido conducidos al suicidio por la desesperación causada por la discriminación institucionalizada contra ellos en los juzgados de familia. Estos hombres hablaron de la única manera que sabían. Se destruyeron a ellos mismos frente a un sistema que les privó de dignidad, justicia y -en algunos casos- de los niños que amaban y que hacían que la vida valiese la pena.
Esto debe cambiar.
Cuales son los detalles de ese cambio. Bien… no represento al movimiento masculino, pero tengo una opinión de cómo lograr la igualdad genuína. Eliminar todos los programas obligatorios de discriminación positiva, eliminar el problema de los juzgados. Hacer lo mismo con el acoso sexual. Introducir la custodia compartida en los juzgados de familia. Reconocer a las víctimas masculinas de violencia doméstica o violación, y tratarlos de la misma manera que a las víctimas femeninas. Rechazar el sesgo contra los niños en las escuelas públicas o en otras instituciones financiadas por el Estado. Quizás, incluso rechazar pagar los impuestos que sirven para victimizar a los hombres. Estos cambios serían un buen comienzo. Y sé que los que hablarán después de mí hablarán más sobre los detalles de lo que debe ocurrir.
Para concluir mi charla hoy, debo expresar un temor. He señalado el “contar historias” como algo valioso que el movimiento masculino debe aprender del feminismo. Ahora me gustaría ofrecer una historia sobre cómo un movimiento político puede quedar dominado por la rabia y perder la voz de la razón. Temo que hombres que respeto puedan verme como su enemigo simplemente porque soy una mujer. Haré todo lo que pueda para que eso no ocurra, porque así es como nos hemos metido en este lio en primer lugar.
El feminismo debe ofrecer una mano de buena voluntad hacia los hombres que están siendo destruidos por el sesgo de género en el sistema. Las mujeres deben levantarse y exigir la eliminación de toda ley y aplicación de la ley que discrimine en función del género, independientemente de si esta discriminación beneficia a las mujeres, porque eso no puede ocurrir.
Las mujeres son individuos y todo lo que debilite los derechos individuales basados en una humanidad común daña tanto a los hombres como a las mujeres".

Fuente: http://loquepienso.wordpress.com/2009/02/05/una-defensa-feminista-de-los-derechos-masculinos/ 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Denunciada por 'mobbing' la jefe de la unidad de violencia de género de la Policía Local sevillana

Una agente de la Policía Local

El caso no tiene desperdicio. Doce de los trece miembros del grupo Diana de la Policía Local de Sevilla acusan a la que es jefe del grupo (la unidad especializada en violencia de género) por presunto acoso laboral, así como de otros delitos, entre los que no falta un presunto delito de difamación a un policía absuelto de una acusación de malos tratos, al que ella sin embargo considera públicamente culpable de forma continuada. Parece ser que se ceba especialmente con una de las policías a su cargo, y que si cree ver una falda demasiado corta se le hincha la vena machista. Presuntamente, estamos ante una feminista radical de corte machista a la que, en resumen, le gusta el usar el poder arbitrariamente. Una joya.

Un juez investiga un caso de 'mobbing' en la Policía Local

Doce agentes denuncian por presunto acoso laboral a la jefa del grupo Diana, la unidad de violencia de género. Algunos han pedido su traslado al no poder soportar el estrés.
 
Fernando Pérez Ávila | Actualizado 05.09.2012 diariodesevilla.es

El juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla está investigando un presunto caso de acoso laboral en el seno de la Policía Local. La investigación se dirige contra la jefa del Grupo Diana de este cuerpo, la unidad especializada en la lucha contra la violencia de género, que ha sido denunciada por un presunto mobbing por 12 de los 13 agentes que tiene bajo su mando. Todos los componentes de este grupo han emprendido acciones judiciales contra la responsable del mismo, con la única excepción de la policía que ejerce las funciones de conductora de esta subinspectora.

La denuncia se presentó a finales de julio y, tras ser admitida a trámite, ha recaído en el juez de Instrucción 1, que el pasado 3 de agosto emitió un auto de apertura de diligencias previas. Según la denuncia, la responsable del grupo Diana, "amparada en la posición de superioridad que le otorga el rango que ostenta, viene creando de forma continuada un entorno laboral intimidatorio, hostil y/o humillante para el resto de miembros, a excepción de su conductora".

Los policías denunciantes entienden que su jefa persigue el "único objetivo de destruir" su reputación, "perturbar" el ejercicio de su labor y "lograr que finalmente los miembros de la unidad que no son de su agrado abandonen el grupo". Los agentes consideran que la comunicación entre el grupo y la subinspectora, más allá de "resultar constantemente tensa", se ha reducido al mínimo indispensable, llegando ésta a ignorar y dirigir la palabra a determinados miembros de la unidad.

"Son constantes y continuos los reproches por los supuestos errores que podamos cometer", continúa la denuncia, que asegura que la jefa se ceba especialmente con una de sus subordinadas. "Utiliza la relación personal que en su momento mantenía con determinados miembros del grupo para perjudicarlos en lo que a la concesión de permisos, asuntos propios, descansos y vacaciones se refiere, incumpliendo de forma clara y manifiesta el calendario laboral del Ayuntamiento de Sevilla, siempre en beneficio propio y de su conductora", recalcan los policías en el documento presentado en el juzgado.

Además, los agentes aseguran que la subinspectora "limita la formación del grupo" e incluso perjudicó a una policía no comunicándole que había sido designada como profesora de la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía (ESPA) para impartir ella misma los cursos y así cobrarlos. "A ello hemos de añadir la nula formación del nuevo programa de trabajo denominado Viogen, con los riesgos y responsabilidad que ello conlleva de cara al ciudadano".

En el capítulo de lo personal, la denuncia recoge las continuas ocasiones en las que la jefa del Grupo Diana se ha referido al caso de un policía que fue absuelto tras ser denunciado por su esposa, asegurando que "está denunciado por malos tratos a su mujer y abusos a su hijo" y que "una persona así no debería estar en la Policía".

El texto recalca la manipulación de los turnos de trabajo para que dos agentes que solían intercambiar sus turnos por necesidades personales no puedan hacerlo, la exclusión de otros policías de las horas extraordinarias en la Semana Santa de 2011, y los cambios de horario "a su libre albedrío" basados únicamente en la "excusa comodín de las necesidades del servicio" y siempre para beneficio propio y de su conductora. "Buena prueba de ello la tenemos el pasado día 23 de noviembre de 2011, el Día del Policía, cuando permitió que su conductora acudiera a un evento dejando el servicio con tan sólo dos agentes".

"Por norma general, y sin esperar a que cualquier agente del grupo le formule una petición o pregunta, responde a todo que no, de forma sistemática, sin ni tan siquiera dejar que el policía llegue a terminar de formular la petición o pregunta", añade la denuncia, que recoge frases textuales de la jefa a sus subordinados, tales como "ahora vais a saber lo que es un sargento". Igualmente, recuerda que obligó a una policía a quedarse en la Jefatura "y no prestar servicio de calle porque a su juicio la falda que llevaba era muy corta".

Para los denunciantes, esta conducta "tiene como única finalidad la de atentar contra la autoestima y dignidad profesional de los miembros de la unidad, así como degradar las condiciones de trabajo del grupo". Algunos de los policías han llegado a pedir el cambio de unidad "al no soportar el estrés". Los 12 policías que se han decidido a llevar a la jefa del grupo Diana a los tribunales se consideran víctimas del "trato degradante" de esta mujer, a la que acusan de ser la presunta autora de un delito castigado con penas de seis meses a dos años.

Este periódico se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Sevilla para obtener la versión oficial de la Jefatura de la Policía Local. Fuentes municipales explicaron que, al tratarse de un asunto que todavía está sub iudice, no se realizará por ahora ninguna declaración pública.

lunes, 20 de junio de 2011

La Audiencia de Alicante reconoce un SAP severo y retira la custodia de un menor a su madre

Fotografía publicada en laverdad.es

Contrariando las consignas a los jueces por parte del Gobierno español y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) -pincha-, en el sentido de no dar crédito en los tribunales a las denuncias por Síndrome de Alienación Parental (SAP) -pincha-, tal como el feminismo hegemónico radical y totalitario ha ordenado, la Audiencia Provincial de Alicante ha retirado la custodia de un menor de 12 años a su madre por causarle un SAP. Eso sí, ello únicamente le ha costado a esta señora la pérdida de la custodia, pues el maltrato que conlleva causar un SAP parece haber quedado impune una vez más...

ALICANTE
Una mujer pierde la custodia de su hijo por utilizarlo contra el padre
La Audiencia rectifica el fallo de un juzgado al apreciar en el menor un «desorden emocional grave» El niño pasó de echar de menos a su progenitor a rechazarlo de plano
MANRIQUE C. SÁNCHEZ. laverdad.es

Un divorcio conflictivo puede acabar vulnerando los derechos de los hijos de la pareja. Eso es precisamente lo que le ha ocurrido a un niño de 12 años al que se ha diagnosticado un «síndrome de alienación parental» (SAP) de tipo grave, un trastorno mental provocado por la instrumentalización emocional del menor por parte de uno de los progenitores en contra del otro.

En una sentencia poco habitual a la que ha tenido acceso La Verdad, la Sección Cuarta de la Audiencia de Alicante ha rectificado el fallo dictado en febrero de este año por un juzgado de Primera Instancia de la Marina Baixa y ha retirado la custodia del chaval a su madre para dársela al padre.

Los magistrados adoptaron esta decisión tras escuchar a una psicóloga especializada en asuntos de familia durante una vista de apelación celebrada el pasado 2 de octubre.

La sala basa su decisión en la existencia de dicho síndrome, descrito por la perito como «un desorden de graves consecuencias emocionales para el menor», al que la mujer habría «programado para que odie o rechace a su padre y establezca un vínculo de dependencia con ella que le favorezca en la custodia».

El tribunal descarta que esa predisposición responda a una apreciación personal del niño. Por el contrario, determina que ha sido la madre quien le ha trasladado de forma «inadecuada» una información «sesgada» y le ha transmitido «sentimientos negativos en relación al progenitor no custodio».

Ella misma reconoció en entrevistas con la psicóloga que había facilitado a su hijo el «conocimiento de toda la historia» de la crisis conyugal, registrada en 1998 y consumada en el 2003 con una sentencia de divorcio.

Esa conducta ha derivado en «una instrumentalización del menor impidiendo o condicionando la formación por él mismo (en lo que a la relación paterno-filial se refiere) de sus sentimientos a partir de propias experiencias y no de otras prestadas», según se recoge en la resolución.

De hecho, el adolescente ha pasado en unos meses de una situación en la que «echaba de menos a su padre a otra de rechazo en la que predominan recriminaciones» asociadas a la crisis conyugal. En este caso, el criterio general que aconseja que el niño siga bajo la guarda del progenitor que ya la tenía «choca con la existencia de un supuesto dotado de cierta excepcionalidad en el que se considera adecuada la modificación del régimen de custodia preexistente confiriendo la misma al padre», argumenta la Sección Cuarta de la Audiencia.

Los magistrados aluden en su fundamentación a ciertos hechos preocupantes que ponen en peligro la estabilidad del muchacho, como su cambio de colegio hasta en siete ocasiones.

También llaman la atención sobre la «ausencia efectiva de contacto con el menor del progenitor no custodio desde septiembre del 2005». No en vano, la psicóloga aseguró ante el tribunal -una circunstancia también excepcional porque la Audiencia resuelve actualmente los recursos en materia civil sin celebrar vista oral- que procedía otorgar la custodia al padre sin más demora para cortar de raíz el síndrome que sufre el adolescente.

La sala no ha accedido a la pretensión del padre de que su ex mujer sólo pudiera pasar con el hijo unas horas cada quince días y bajo la supervisión de expertos en un punto de encuentro familiar. El tribunal considera por ahora «más adecuado» establecer que pueda estar con él los fines de semanas alternos y varias semanas en las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano. Por otra parte, ella tendrá que pagar 150 euros mensuales en concepto de pensión alimenticia.

Además, los jueces advierten a ambos progenitores de que «deberán colaborar efectivamente a la adaptación del menor en exclusivo interés del mismo, procurando no trasladarle lo que constituyan meras controversias o conflictos entre partes». A tal fin, están obligados por la sentencia a mantener «un cauce de comunicación» y a facilitarse mutuamente un «intercambio fluido de información».

Feministas en contra

La irrupción en el ámbito judicial del llamado síndrome de alienación parental, descrito en los años ochenta por el psicólogo Richard A. Gardner, tiene a numerosas plataformas feministas en contra.

El pasado 21 de noviembre, diversas asociaciones de mujeres solicitaron audiencia a los ministros de Justicia y Sanidad, Mariano Bermejo y Bernat Soria, respectivamente, para protestar por lo que consideran la interpretación de un fenómeno real «bajo los parámetros de una ideología patriarcal».

Las feministas aportaron un manifiesto firmado por médicos y expertos en salud mental que discrepan de Gardner y opinan que el diagnóstico del SAP carece de base científica. Para ellas, el psicólogo «confundió las causas del rechazo infantil al progenitor con un síndrome médico».



domingo, 8 de mayo de 2011

Para hembristas: "Hasta con buenas intenciones se puede matar a escala bíblica".

Ben Goldacre. Médico y escritor. Autor de Mala ciencia

En EL PAÍS SEMANAL del 8 de mayo de 2011 encontramos una breve entrevista de diez preguntas a Ben Goldacre, columnista que denuncia en The Guardian los abusos de la industria farmacéutica, los pseudocientíficos y la prensa. Acaba de publicar en España Mala ciencia, que según The Times y The Observer será el libro del año.

"La crítica es buena y necesaria: salva vidas". Ben Goldacre


Llevemos el asunto a la industria del maltrato en España, ya que es precisamente la crítica (que "salva vidas"), lo que no existe y es imprescindible en torno a la misma. Por más que el feminismo radical, el PSOE y la prensa se resistan...

Teniendo en cuenta que los sistemas totalitarios de izquierdas tienen esa peculiaridad de matar a escala bíblica "con buenas intenciones" (a los de derechas se les suele suponer directamente malintencionados), demostrada fehacientemente a lo largo de la historia desde la Revolución Francesa hasta los sistemas comunistas, le propongo al feminismo radical español una reflexión: intenten recuperar el espíritu crítico... 
Para ayudarlas, así, a "salvar vidas", les propongo que lean más abajo la presente entrevista sustituyendo donde pone "industria farmacéutica" por industria del maltrato; donde pone "pseudocientíficos", lean feminismo radical y 'expertos' del PSOE, y donde está escrito "prensa", lean prensa, tal cual. 
Resulta muy oportuno para este post que el feminismo radical español haya diseñado e instituido a su servicio un Ministerio de Igualdad y que, finalmente, aparezca como un  pseudoministerio camuflado dentro del Ministerio de Sanidad. Así resultará más fácil que se comprendan las analogías entre esta entrevista acerca de la salud y la medicina que el feminismo radical ha impuesto en España contra el "machismo". Incluso hay un médico al frente de la Delegación del Gobierno para aplicar esa medicina... En España es popular el apelativo de "matasanos" para los médicos que no sanan a nadie y enferman a quienes caen en sus manos. 
Los "matasanos" no tienen por qué enviar a la gente a la tumba de golpe. A menudo simplemente provocan enfermedades, causan daño innecesario a sus pacientes y a los familiares de aquéllos, ignoran y desprecian las enfermedades que padecen realmente las personas y, con sus pócimas, son responsables de la existencia de muchísimos muertos vivientes, algunos de los cuales se autoinmolan definitivamente para dejar de sufrir. Todo esto puede ser provocado incluso "con buenas intenciones"...


ENTREVISTA: 10 PREGUNTAS A BEN GOLDACRE

"Hasta con buenas intenciones se puede matar a escala bíblica"

LUCAS ARRAUT 08/05/2011 

BEN GOLDACRE. Médico londinense de 36 años. Su columna en The Guardian denuncia los abusos de la industria farmacéutica, los seudocientíficos y la prensa. Publica en España Mala ciencia (Paidós), libro del año, según The Times y The Observer.

¿Disfruta siendo un grano en el culo? Al final de una conferencia científica, el público lanza preguntas torpedo para destrozar la tesis del ponente. Es lo normal. Yo extrapolo eso al mundo real. En medicina, aunque tengas las mejores intenciones, puedes matar gente a escala bíblica. La crítica es buena y necesaria: salva vidas.
¿Resulta usted muy odioso? Digamos que siento placer manteniendo el control y los modales cuando entrevisto a alguien que quiere reventarme la cabeza. Es una cualidad británica siniestra.
¿Se tiene que estar un poco chalado para enfrentarse a empresas tan poderosas? Vivimos en sociedades corruptas y las consecuencias a nivel individual pueden ser duras, sí. Pero no soy un capullo, ni un psicópata, ni mi vida es un melodrama. Soy un tipo feliz.
¿Por qué es tan popular la homeopatía cuando, según dice, es un auténtico camelo? Existe una convención de que la solución más simple a un problema es tomar una pastilla. Un catarro o una contusión no tienen un tratamiento particularmente efectivo, y cuando no hay pastilla real, a la gente parece valerle una de azúcar.
¿Qué me dice del Omega-3, el L-Casei...? ¿Por qué gastar energía y dinero en cosas con beneficios tan marginales? Lo que genera longevidad es algo tan obvio y poco glamouroso como hacer ejercicio, no fumar, comer bien... ¡Y ni siquiera hay evidencia absoluta de que eso funcione! Pero la gente implora pócimas mágicas.
¿Qué hago si me duele la cabeza y la farmacia está cerrada? No doy consejos de salud. No quiero adoctrinar. No quiero que me den la razón. Quiero que mis lectores se cuestionen las cosas.
¿Cuál es el error médico más extendido? No saber detectar si algo en tu estilo de vida te genera problemas. Se necesitan ideas muy sencillas que no se enseñan en los colegios. Esa es la tragedia.
¿Qué parte de culpa tienen los médicos? Cada invierno, miles de pacientes acuden a ellos con un resfriado exigiendo antibióticos, aunque estos no hacen nada para combatirlo. Ante la presión, muchos acaban cediendo. Es un fracaso de la formación médica.
¿Por qué la prensa mete tanto la pata al comunicar la ciencia? Busca historias rotundas, y la ciencia ofrece probabilística.
¿Era usted el clásico empollón? Has de serlo para no perderte.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/buenas/intenciones/puede/matar/escala/biblica/elpepusoceps/20110508elpepspor_5/Tes 

Preguntaban irónicamente en el título de un reportaje de EL PAÍS hace exactamente un mes (8 de abril de 2011) "¿Violencia de qué?" (pincha). Se pretendía así ridiculizar a quienes critican la Ley Integral contra la Violencia de Género, que según los consabidos "expertos" (ignorantes, en realidad) a los que siempre se remite ese periódico han de ser simplemente "machistas", "postmachistas" o "neomachistas". Si alguien dice una barbaridad o algo que puede hacerse pasar por una barbaridad, entonces al parecer eso prueba que todas las críticas hechas o por hacer son igualmente barbaridades (machistas, por supuesto). Esta deslegitimación de la crítica, que es una deslegitimación de una condición necesaria en un sistema democrático, es por tanto una forma de trabajar en favor del totalitarismo. Sólo se me ocurren dos causas: puerilidad intelectual acompañada tal vez de odio irracional o mala fe interesada (poder, votos, dinero). Para responder a la mencionada pregunta irónica que hace el reportaje de EL PAÍS les remito, en este mismo blog, a un post en el que demuestro que la Ley Integral contra la Violencia de Género española no es una ley contra la violencia de género (pincha). Lo dicho, a reflexionar, que la crítica "salva vidas".

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Observatorio contra la Violencia de Género y Feminismo. Sistemas cerrados

Una cuestión previa. Idiota es una palabra derivada del griego idiōtēs (persona que carece de capacidad profesional, un ciudadano privado y egoísta que no se preocupaba de los asuntos públicos), de ἴδιος, idios (privado, uno mismo). Idiota es aquel que se comporta como un sistema cerrado. A veces puede ocuparse de los asuntos públicos, pero lo hará siempre de un modo egocéntrico, pues es incapaz de salir de su sistema interpretativo cerrado. No admite, porque no puede comprenderlas, informaciones del exterior del sistema. Así, la crítica es inexistente en tales sistemas. Existen unos principios internos y nada puede alterarlos, ni desde dentro ni, como he dicho, desde fuera. Por supuesto, tampoco los hechos de la realidad pueden modificar lo que se deriva de los principios de un sistema cerrado, de un sistema que es, por eso, idiota.
No seré yo quien diga que el Observatorio contra la Violencia de Género es idiota, pues podría entenderse como un insulto. No pretendo insultar a nadie, sino aclarar conceptos. Así que ese calificativo no voy a emplearlo. Sin embargo, sí afirmo que el Observatorio contra la Violencia de Género se comporta como un sistema cerrado. Un feminismo en sistema cerrado. Las informaciones que no encajan con los presupuestos apriorísticos del feminismo de género les resultan incomprensibles. Los hechos que no encajan con su propio discurso no son hechos... No existen. "No existe" el Síndrome de alienación parental (SAP). "No existen" las denuncias falsas de mujeres... Son inventos de los maltratadores (¿de quién si no?). Si un juez, como el juez Francisco Serrano (juez de Familia en Sevilla), afirma que tales hechos son de conocimiento de la ciudadanía y que él sólo cuenta lo que todo el mundo sabe, entonces ese juez debe ser llamado al orden, porque no puede decirse que existe lo que no puede existir... (aunque de hecho exista), pues va contra el discurso cerrado del feminismo de género.
Pondré un ejemplo claro de cómo opera el Observatorio contra la Violencia de Género como un sistema cerrado. En la web del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) existe una pestaña para el citado Observatorio. Entre otros documentos, en los que puede apreciarse la puerilidad e irrelevancia intelectual de sus análisis aparentemente científicos, podemos encontrar uno que dice lo siguiente:

"ANÁLISIS DE LAS SENTENCIAS DICTADAS POR LOS TRIBUNALES DEL JURADO Y POR LAS AUDIENCIAS PROVINCIALES EN EL AÑO 2007, RELATIVAS A HOMICIDIOS Y/O ASESINATOS CONSUMADOS ENTRE LOS MIEMBROS DE LA PAREJA O EX PAREJA. CONCLUSIONES."

Pues bien, en la conclusión número 19 se dice lo siguiente:

"Estos datos continúan confirmando la apreciación de que la advertencia o comunicación del deseo de separase por parte de la mujer o la propia materialización de la ruptura constituyen un específico factor de riesgo, en cuanto detonante de la reacción brutal del agresor. Siguen revelando, por ello, que, más que los conflictos puntuales surgidos de la relación de convivencia, es el propio modelo de relación establecido, asimétrico en las relaciones de poder, el que produce estos resultados criminales. Continúan reclamando, por ello, la necesidad de trabajar en la sensibilización social sobre modelos de relación igualitarios entre varones y mujeres y en la de dotar a las mujeres de específicas habilidades para detectar comportamientos contrarios a aquéllos que les permitan anticiparse a la acción criminal, desplegando la efectividad de las medidas de protección y sanción establecidas."

No pongo en cuestión que la comunicación de la ruptura o la materialización de la misma sea un factor de riesgo como detonante de una reacción brutal. Así lo indican los datos. Mi comentario se centra en lo que se afirma a continuación... Por lo visto, esos datos "siguen revelando" que las causa de esa violencia no son, digamos, conflictos puntuales... sino "el modelo [machista] de relación establecido", que es "asimétrico en las relaciones de poder". Se entiende que el varón agresor, machista por definición, no tolera que su mujer pretenda liberarse y, por puro deseo de dominación, la mata.
Pero, ¿seguro que es eso lo que "revelan" los datos?... Más bien, desde su sistema cerrado, el feminismo de género interpreta los datos de ese modo. Y ciertamente resultan coherentes los datos con su discurso. Pero hay un problema... Resulta que, en España, cuando un varón y su mujer se separan, hay una parte (el varón) que lo pierde todo: la relación con sus hijos, la casa, buena parte de su patrimonio... Sin embargo, la otra parte no pierde nada (la mujer): mantiene intacta la relación afectiva con sus hijos, conserva su domicilio y ha de recibir un apoyo económico por parte de su ex pareja. Esto, que es la obvia explicación al hecho de que sean las mujeres quienes piden los divorcios en España por regla general, no es mencionado en informe alguno de los que el sistema cerrado feminista elabora, que son una infinidad. Pero eso hay que tenerlo en cuenta, si es que realmente se quiere comprender las causas de "una reacción brutal" que se produce generalmente, según los datos del Observatorio, en el momento de la separación... Vemos que efectivamente se da un contexto "asimétrico de relaciones de poder" en España tras las separaciones... Claro que, y esto es lo que es inasumible por el sistema cerrado feminista, se trata de un modelo o contexto asimétrico favorable a la mujer... Así las cosas, no es extraño que la consideración de estos hechos, que todo el mundo conoce en España, no esté contemplada. Simplemente, esos hechos no existen... Y además no se puede decir que existen (aunque de hecho existan)...

Por tanto, lo reitero: el Observatorio contra la Violencia de Género se comporta como un sistema cerrado. Y el feminismo de género se comporta como un sistema cerrado. ¿Son diotas? Eso suena como un insulto... "Sistema cerrado" es un calificativo ajustado y no suena como un insulto. Dejémoslo ahí.

Para quienes quieran tener acceso a otras fuentes de investigación, diferentes al sistema cerrado del feminismo de género, acerca de los conflictos violentos en la pareja, sugiero, por ejemplo, visitar la web de absurdistán. Pincha y accede a algunos estudios y textos que muestran el carácter bidireccional de la violencia en la pareja. También hay un vínculo a un libro de interés: un análisis comparativo de 230 estudios científicos internacionales que dice que la violencia en la pareja es bidireccional y simétrica.