Mostrando entradas con la etiqueta APA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta APA. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de septiembre de 2013

W. Bernet explica cómo recoge el DSM-5 el 'concepto' de alienación parental

El profesor William Bernet ha publicado un artículo en la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (número de septiembre/octubre de 2013) en el que explica de qué modo ha sido incluido el 'concepto' de alienación parental en el DSM-5 de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA), pese a que no aparezcan recogidas explícitamente las palabras "síndrome de alienación parental" en ese manual diagnóstico, algo que ya comentamos en este blog (en mayo de 2013) justo tras la publicación del DSM-5, precisamente siguiendo los comentarios del propio W. Bernet en aquel momento.

Puedes leer (en inglés) el nuevo artículo de Bernet aquí

El profesor William Bernet ha sido uno de los más reputados defensores de la inclusión del Síndrome de Alienación Parental (SAP) en el DSM-5 (algo que no se ha logrado 'explícitamente'), y dedica ahora sus esfuerzos para que sea reconocido plenamente en el IDC-11 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se publicará en 2015. Por el momento, parece que el término 'SAP' tampoco aparecerá en el ICD-11. Sin embargo, sí aparecerá el 'concepto', tal como ha ocurrido en el DSM-5.

Como dice Enric Carbó, de quien recojo esta información, "es muy importante que los profesionales se familiaricen con esta terminología [la que explica W. Bernet en sus artículos acerca de la alienación parental y el DSM-5] para que ayuden a los menores frente a las manipulaciones del feminismo fanático".

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La Asociación de Psiquiatría Americana rechaza incluir el SAP en el DSM-5

El lobby feminista impone su criterio ideológico a la APA

Aquí, el informe original de la APA, publicado en enero de 2012 en el Journal of the American Academy of Psychiatry and the Law Online: 'El debate de Alienación Parental pertenece en la Sala de justicia, no al DSM-5' (pincha). Lo reproduzo al final de este post.

Vaya por delante que del informe de la APA se desprende que la existencia de alienación parental queda fuera de toda duda (siendo el tribunal quien debe determinar si en el caso juzgado tiene lugar un proceso de alienación parental o no), y que simplemente la APA descarta considerar a los menores alienados como enfermos mentales. Se trata de un "problema de relación entre padres e hijos" (o entre padres) que suele plantearse en torno a procesos de divorcio y custodia de los hijos. Y la APA entiende que los tribunales son perfectamente capaces de resolver esos problemas sin tener que considerar a los niños envueltos en esos problemas como enfermos mentales. 

Pero, ¿será cierto, como cree la APA, que los tribunales son capaces de entender que hay casos de niños que padecen alienación parental sin necesidad de que un psicólogo o psiquiatra diga que esos niños padecen un síndrome catalogado como enfermedad? Habrá que hacer mucha pedagogía para evitar que los tribunales sigan la interesada y estúpida doctrina del lobby feminista, que no sólo niega que exista un síndrome, sino que niega también, contra toda evidencia y contra este informe de la APA, la existencia de niños que sufren una alienación parental, es decir, niños que llegan a declarar ante un juez que no quieren ver a uno de sus progenitores (e incluso alegan falsos abusos por su parte) simplemente para satisfacer al progenitor que les mantiene alienados respecto al otro. Los tribunales pueden determinar si en un caso concreto hay alienación parental o no la hay sólo si se produce una investigación. Pero ocurre que en España los tribunales de Familia no investigan nada de nada. Y si el caso se lleva en un tribunal de excepción "de violencia de género" (algo que no existe en el país donde la APA tiene su sede, EEUU), entonces la investigación acerca de si hay alienación parental se da por cerrada incluso antes de abrirla.
    
La versión final del DSM-5 sigue estando incompleta, como recuerda la agencia Associated Press, que ha difundido esta noticia tras haber conversado con el Dr. Darrel Regier (vicepresidente del grupo de trabajo sobre el SAP), y no se publicará hasta 2013. Por ello, creo que esta persona tendrá tiempo hasta entonces para resolver una sutil contradicción en la que incurre, a la vista del artículo de prensa (que adjunto más abajo) en el que se publicó el 21 de septiembre lo que la APA había decidido y hecho público en enero de 2012 (¿por qué tanto tiempo de silencio mediático?...), es decir, que el SAP no aparecerá en el DSM. 
La contradicción es ésta:
1. El Dr. Darrel Regier nos informa de que la APA ha resuelto que el SAP no es un trastorno mental de un individuo, sino un "problema de relación entre padres e hijos, o entre padres".
2. Según el medio norteamericano que difunde esta noticia, los defensores del concepto de "alienación parental" (sin mención a síndrome alguno) "se habían preparado para una decisión de la APA para no clasificarlo como síndrome o trastorno, pero mantenían la esperanza de que sería específicamente citado en el apéndice como un ejemplo de un problema de relación padre/hijo". "Pero Regier, en un correo electrónico emitido el viernes" [acaso el mismo viernes 21 de septiembre o quizá el 14 de septiembre, o puede que mucho antes, pues la decisión de la APA tuvo lugar en enero y no se aclara en la noticia publicada de qué "viernes" se trata], dijo que "es muy poco probable", con el fin de eliminar esa esperanza "a pesar de que la versión final del DSM-5 sigue estando incompleta", añade la agencia de prensa norteamericana.

Señor Regier, si en la APA creen que el SAP es "un problema de relación padre/hijo", ¿puede usted explicar por qué "es muy poco probable" que aparezca mencionado así en el apéndice del DSM-5 donde se ocupan ustedes de los problemas padre/hijo? ¿O no puede explicarlo?

NUEVA NOTICIA SOBRE EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL, DISTRIBUIDA POR LA AGENCIA ASSOCIATED PRESS.

Viernes, 21 de septiembre 2012

NUEVA YORK (AP) - Rechazando una intensa campaña de "cabildeo" (Campaña de información para influir a favor de algo que se quiere conseguir), un grupo de trabajo de la Asociación Psiquiátrica Americana ha decidido no incluir el controvertido concepto de alienación parental en la edición actualizada de su catálogo de trastornos mentales.
El término expresa cómo la relación de un niño con un padre distanciado puede ser envenenada por el otro progenitor, y hay amplio acuerdo en que a veces se produce en el contexto de los divorcios y disputas de custodia de menores.
Sin embargo, un enconado debate se ha prolongado durante años sobre si el fenómeno debe ser clasificado oficialmente como un trastorno de salud mental por la asociación psiquiátrica, ya que actualiza su Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales por primera vez desde 1994.
El nuevo manual, conocido como DSM-5, no se completará hasta el próximo año, pero la decisión en contra de la clasificación de la alienación parental como un trastorno o síndrome se ha hecho ya.
"El resultado final es que no es un trastorno en un individuo", dijo el Dr. Darrel Regier, vicepresidente del grupo de trabajo de la elaboración del manual. "Es un problema de relación entre padres e hijos, o entre padres. Los problemas en las relaciones en sí mismas no son trastornos mentales".
Regier y sus colegas de APA han estado bajo intensa presión de los individuos y grupos que creen que la alienación parental es un trastorno mental grave que debe ser reconocido formalmente en el DSM-5. Dicen que este paso sería llevar a resultados más justos en tribunales de familia y permitir que más niños de padres divorciados puedan recibir tratamiento para poder reconciliarse con un padre distanciado.
Entre las personas que más se han significado en el otro lado del debate desde la década de 1980, son las feministas y los defensores de las mujeres maltratadas que consideran al "síndrome de alienación parental" como un concepto no probado y peligroso potencialmente útil a los hombres que tratan de desviar la atención de su comportamiento abusivo .
Algunos críticos del concepto dicen que está siendo promovida por psicólogos, consultores y otras personas que podrían beneficiarse si la alienación parental tuviera un carácter más oficial en las disputas judiciales de familia. "En el peor de los casos, ello alinea los bolsillos de ambos, abogados y peritos, por el aumento del número de horas facturables en un caso determinado", escribieron el Dr. Timothy Houchin, un psiquiatra de la Universidad de Kentucky, y tres colegas en un artículo publicado a principios de este año en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría y la Ley. "Esto crea un nivel completamente nuevo de debate, en el que sólo pueden participar expertos calificados, sumándose a las ya turbias aguas del testimonio del divorcio", escribieron los autores, con el argumento de que los tribunales podían hacer frente al distanciamiento padre/hijo sin etiquetar al niño como enfermo mental.
Los defensores del concepto de alienación parental se habían preparado para una decisión de la APA de no clasificarlo como un síndrome o trastorno, pero mantenían la esperanza de que sería específicamente citado en el apéndice como un ejemplo de un problema de relación padre-hijo.
Regier, en un correo electrónico emitido el viernes, dijo que es "muy poco probable", a pesar de que la versión final del DSM-5 sigue estando incompleta.
Dr. William Bernet, profesor emérito de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, es el editor de un libro de 2010 que defiende que la alienación parental debería ser reconocida en el DSM-5. Afirma que unos 200.000 niños en los EE.UU. se ven afectados por la enfermedad.
La propuesta Bernet al DSM-5 define el trastorno de alienación parental, por lo general, como "un estado mental de un niño cuyos padres están involucrados en un divorcio altamente conflictivo, y es influido fuertemente por uno de ellos para que rechace relacionarse con el otro sin justificación legítima".
En una entrevista telefónica, Bernet sostuvo que el grupo de trabajo había tomado una decisión sobre la base de factores más allá de la evidencia científica. "Creo que su motivación no es científica, sino que se están dejando llevar por amistades y fuerzas políticas", dijo.
La alienación parental apareció en la escena de la cultura pop hace varios años como consecuencia del amargo divorcio y la batalla de custodia de menores en la que se vieron envueltos los actores Alec Baldwin y Kim Basinger. Baldwin fue atacado por algunos grupos feministas por mencionar el síndrome de alienación parental como fuente del alejamiento respecto a su hija. "La verdad es que la alienación parental es realmente una estrategia legal peligrosa y vendida inteligentemente que ha causado mucho daño a las víctimas de abuso", dijo la Organización Nacional para la Mujer en medio de la controversia.
Bernet, en su propuesta para el grupo de trabajo del DSM-5 , dijo que estaba de acuerdo en que "en algunos casos, el concepto de alienación parental ha sido mal utilizado por padres abusivos para ocultar su conducta".
"Sin embargo, nosotros estamos muy en desacuerdo con tirar al bebé con el agua del baño", escribió Bernet, argumentando que tales abusos se verían disminuidos si los criterios diagnósticos de la alienación parental fueran establecidos.

Texto original
Rebuffing an intensive lobbying campaign, a task force of the American Psychiatric Association has decided not to list the disputed concept of parental alienation in the updated edition of its catalog of mental disorders.
The term conveys how a child’s relationship with one estranged parent can be poisoned by the other parent, and there’s broad agreement that it sometimes occurs in the context of divorces and child-custody disputes.
However, an acrimonious debate has raged for years over whether the phenomenon should be formally classified as a mental health disorder by the psychiatric association as it updates its Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders for the first time since 1994.
The new manual, known as DSM-5, won’t be completed until next year, but the decision against classifying parental alienation as a disorder or syndrome has been made.
“The bottom line _ it is not a disorder within one individual,” said Dr. Darrel Regier, vice chair of the task force drafting the manual. “It’s a relationship problem _ parent-child or parent-parent. Relationship problems per se are not mental disorders.”
Regier and his APA colleagues have come under intense pressure from individuals and groups who believe parental alienation is a serious mental condition that should be formally recognized in the DSM-5. They say this step would lead to fairer outcomes in family courts and enable more children of divorce to get treatment so they could reconcile with an estranged parent.
Among those on the other side of the debate, which has flared since the 1980s, are feminists and advocates for battered women who consider “parental alienation syndrome” to be an unproven and potentially dangerous concept useful to men trying to deflect attention from their abusive behavior.
Some critics of the concept say it’s being promoted by psychologists, consultants and others who could profit if parental alienation had a more formal status in family court disputes.
“At its worst, it lines the pockets of both attorneys and expert witnesses by increasing the number of billable hours in a given case,” wrote Dr. Timothy Houchin, a University of Kentucky psychiatrist, and three colleagues in an article earlier this year in the Journal of the American Academy of Psychiatry and the Law.
“It creates an entire new level of debate, in which only qualified experts can engage, adding to the already murky waters of divorce testimony,” they wrote, arguing that courts could deal with parent/child estrangement without labeling the child as mentally ill.
Advocates of the concept of parental alienation had been braced for a decision by the APA not to classify it as a syndrome or disorder, but held out hope that it would be specifically cited in an appendix as an example of a parent-child relational problem.
Regier, in an e-mail Friday, said this is “very unlikely,” even though the final draft of the DSM-5 remains incomplete.
Dr. William Bernet, a professor emeritus of psychiatry at the Vanderbilt University School of Medicine, is editor of a 2010 book making the case that parental alienation should be recognized in the DSM-5. He contends that about 200,000 children in the U.S. are affected by the condition.
Bernet’s proposal to the DSM-5 task force defines parental alienation disorder as “a mental condition in which a child, usually one whose parents are engaged in a high conflict divorce, allies himself or herself strongly with one parent, and rejects a relationship with the other parent, without legitimate justification.”
In a telephone interview, Bernet contended that the task force had made up its mind based on factors beyond the scientific evidence.
“I think they’re being motivated not by the science, but being driven by friendships, by political forces,” he said.
Parental alienation surfaced on the pop-culture scene several years ago as a consequence of the bitter divorce and child custody battle involving actors Alec Baldwin and Kim Basinger. Baldwin was assailed by some feminist groups for citing parental alienation syndrome as a source of his estrangement from his daughter.
“The truth is that parental alienation really is a dangerous and cleverly marketed legal strategy that has caused much harm to victims of abuse,” said the National Organization for Women amid the controversy.
Bernet, in his proposal to the DSM-5 task force, said he agreed that “in some instances the concept of parental alienation has been misused by abusive parents to hide their behavior.”
“However, we strongly disagree with throwing out the baby with the bathwater,” he wrote, arguing that such abuse would be curtailed if diagnostic criteria for parental alienation were established.

Read more: Psychiatric group: Parental alienation no disorder - Washington Times http://www.washingtontimes.com/news/2012/sep/21/psychiatric-group-parental-alienation-no-disorder/#ixzz27Vj4fdKD
Follow us: @washtimes on Twitter
Fuente:

http://www.washingtontimes.com/news/2012/sep/21/psychiatric-group-parental-alienation-no-disorder/?page=2 


A continuación, reproduzco el informe original del grupo de trabajo de la APA acerca de la inclusión o no del SAP en el DSM-5:
http://www.jaapl.org/content/40/1/127.full?sid=98368c28-d537-4319-b26a-5b831fba0b3c

The Parental Alienation Debate Belongs in the Courtroom, Not in DSM-5

  1. Daniel J. Bartnicki, JD
+ Author Affiliations
  1. Dr. Houchin is a Child and Adolescent Forensic Psychiatrist, Dr. Ranseen is Associate Professor, and Dr. Hash is a Fellow in Child and Adolescent Psychiatry, Department of Psychiatry, University of Kentucky, Lexington, KY. Mr. Bartnicki is Attorney-at-Law, Chicago, IL.
  1. Address correspondence to: Timothy M. Houchin, MD, Department of Psychiatry, University of Kentucky, 3470 Blazer Parkway, Lexington, KY 40509. E-mail: timothyhouchin@uky.edu.

Abstract

The DSM-5 Task Force is presently considering whether to adopt parental alienation disorder (PAD) as a mental illness. Although controversy has surrounded PAD since its inception in 1985, pro-PAD groups and individuals have breathed new life into the push to establish it as a mental health diagnosis. In this analysis, we argue that it would be a serious mistake to adopt parental alienation disorder as a formal mental illness in the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5).
Parental alienation disorder (PAD),1 formerly and perhaps better known as parental alienation syndrome (PAS), is one of the most controversial diagnoses under consideration for inclusion in the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5). Dr. Darrel Regier, vice-chair of the DSM-5 Task Force, told the Associated Press that he has received more mail regarding PAD than on any other proposed diagnosis.2 In this regard, groups for and against PAD's inclusion in the DSM-5 have been gearing up for a battle that should have been over before it began.

A Note on Alienation

PAS advocates have argued unsuccessfully for decades that it is a mental illness and should be included in the DSM. More recently, parental alienation supporters have renamed PAS as PAD and have formally submitted it for inclusion in DSM-5. Semantics aside, the concept of parental alienation is neither unique nor particularly controversial. Alienation is defined by Merriam-Webster's online dictionary3 as “a withdrawing or separation of a person or a person's affections from an object or position of former attachment.” There are, of course, numerous situations in which persons who are angry with an individual might try to recruit others to their point of view. Politicians frequently engage in alienation tactics to win elections, yet there is little thought to labeling this process as a diagnosis.
In the authors' opinion, there is nothing wrong with using the term parental alienation to describe one parent's “campaign of denigration” (see below) against another. However, there is no good purpose served in deciding to mold an arguably contentious, collateral process of divorce into a diagnosable mental illness. In this article, the reader will see that parental alienation as a psychiatric diagnosis has arisen from emotions emanating from custody battles, publicity, and economics rather than from sound, scientific study.

The Origin of PAS

Richard Gardner, formerly a psychoanalyst and child psychiatrist on the clinical faculty at Columbia University, introduced the term parental alienation syndrome in his 1985 debut article on the subject.4 He would later strike a very academic tone in his refined definition of PAS5: The parental alienation syndrome (PAS) is a disorder that arises primarily in the context of child-custody disputes. Its primary manifestation is the child's campaign of denigration against a parent, a campaign that has no justification. It results from the combination of a programing (brainwashing) parent's indoctrinations and the child's own contributions to the vilification of the target parent [Ref. 5, p xx; emphasis in the original].
Over the next decade, Gardner would go on to write prolifically. He founded his own publishing company, Creative Therapeutics, through which he published over 30 books. He used this venue not only to explain and expand his theories regarding PAS, but also to promulgate other problematic theories. For example, he openly supported abolishing child abuse reporting laws6 and controversially declared that sexual abuse cases are “turn-ons” for those involved in the court process, including lawyers and judges.7 Despite these unusual claims, Gardner was highly sought as an expert witness, testifying in over 400 child custody cases before the end of his career.8

Previous Criticisms of PAS

Controversial since its inception, PAS has compelled many scholars to write articles critical of Gardner's theory. Kelly and Johnston have been noteworthy critics of PAS, writing in their 2001 article, “The Alienated Child, A Reformulation of Parental Alienation Syndrome, ” that “PAS terminology has led to widespread confusion and misunderstanding in judicial, legal, and psychological circles” (Ref. 9, p 250). They also highlighted the lack of empirical support for PAS as a psychiatric diagnosis and the barring of PAS testimony in many courtrooms.
Although they vigorously refuted the validity of PAS as a psychiatric diagnosis, Kelly and Johnston acknowledged in their article that alienating behavior sometimes occurs during the course of child custody disputes. It was in this context that they actually reworked the concept of parental alienation so that both practitioners and the courts could usefully apply it without invoking a mental illness. As one might expect, Gardner took issue with Kelly and Johnston's reformulation, writing a formal rebuttal.10 Tragically, Gardner ended his own life before he could see this work published in 2004. Having the last word in a spirited series of published exchanges, Kelly and Johnston submitted a response to Gardner's rebuttal that was published in tandem with it.11
Criticisms of PAS have not been limited to mental health professionals, as legal scholars have also been loath to accept the premise that parental alienation should be formally classified as a mental illness. For example, in her 2002 article, “Parental Alienation Syndrome and Alienation: Getting it Wrong in Child Custody Cases,”12 Carol S. Bruch, JD, voiced concern with Gardner's tendency to cite his own, non-peer-reviewed books and publications on PAS. She noted that in one typical article, Gardner cited 10 sources: 9 writings of his own and 1 by Sigmund Freud. She further refuted Gardner's suggestion that PAS was a generally accepted psychiatric phenomenon by pointing out that, when the validity of PAS was challenged in court, his testimony was often excluded.
In our opinion, Gardner's approach of self-publishing books and then citing himself as an authoritative reference in the scholarly literature went beyond simple self-aggrandizement; it was frankly misleading. We agree with Ms. Bruch that the inaccurate portrayal of PAS as an accepted and credible diagnosis gets it wrong on many levels.

Lack of an Empirical Basis for PAS

In Gardner's 2004 posthumous publication,10 he countered critics who consistently pointed out the lack of an empirical basis for PAS as a psychiatric diagnosis. The term empirical, Dr. Gardner argued, could be interpreted to mean direct patient observation and therefore did not have to involve scientific experimentation. He claimed that when the term empirical was interpreted this way, there was ample evidence that PAS stood as a legitimate diagnosis. He then acknowledged that there was only one PAS study (his own) at that time that had actually applied statistical analysis.
In our view, the argument over how one chooses to define the word empirical is semantic. It does not change the fact that there remains a paucity of scientific evidence that PAS (or PAD) should be a psychiatric diagnosis.
Since Gardner's death, others have taken up the crusade to crown his creation of PAS with acceptance in DSM-5. For example, the book, Parental Alienation, DSM-V, and ICD-11,13 was published in 2010, claiming to have dozens of professional-level contributors. The book contains the aptly named chapter, “Twenty Reasons Why Parental Alienation Should Be a Diagnosis,” in which the author sought to address the frequently criticized lack of quantifiable, empirical research support for PAS as a psychiatric diagnosis. In the chapter, the author cited two recent studies on the interrater reliability of making the diagnosis of PAS.14,15 Both studies made use of written clinical vignettes, asking mental health evaluators to read them and determine whether PAS was or was not present. Based on these two studies, the author of “Twenty Reasons” concluded that PAS has achieved interrater reliability. We disagree.
First, only one of these studies was published in a peer-reviewed journal. Second, both studies relied exclusively on written vignettes, with neither study broadening the scope of evaluation to include videos, live patients, or even actors. Third, a combined total of only 45 evaluators actually returned the surveys of the more than 350 that were sent out. Of those surveys that were returned, only 34 were considered useable. In our view, labeling PAS a viable diagnosis based on these limited studies with minimal statistical sway is misguided.
Many scholars of medicine, psychology, and the law have examined the literature regarding PAS. In short, they have consistently encountered a lack of empirical studies published in peer-reviewed journals. Studies of PAS typically exhibit a low number of study participants, causing us to question how some have cited these studies as proof that PAS (or PAD) should be a diagnosis in DSM-5.

Economics of PAS

As with any heated controversy, one must examine the possible financial motivations that may influence the positions of those engaged in debate. Unfortunately, to get a good sense of PAS's support, one has only to follow the money trail. Litigation stemming from the dissolution of marriage is estimated to be a $28 billion industry.16 It is no secret that the cost of divorce and custody litigation can add yet another facet of stress to all involved. Adding any further complexity to the problems involved in child custody only serves to compound the financial burden borne by the affected families. A formal diagnosis of PAS, with the obligatory dueling experts testifying at a custody hearing, can become a prime source of fee generation for everyone but the divorcing family.
The Associated Press article cited above2 went on to speak about how the diagnosis of PAS might garner more business for those involved in the evaluation of child custody. The article highlighted the view of Elizabeth Kates, an attorney who litigates child custody cases. “It's monetary,” Kates said. “These psychologists and therapists make huge money doing the evaluations and therapies.”
As Kates suggested, additional assessments would be a financial boon to evaluators who already oversee a complicated process with multiple variables that affect cost. In 2001, psychologist Dr. Ira Turkat wrote an article in which he, too, shed light on the economics of child custody evaluations: Custody evaluations can be pricey…. In 2003, the Florida Court of Appeal noted that one psychologist charged $20,000—an amount equal to the parties' entire net worth, and questioned how it could be in a child's best interest for the family's resources to be depleted by fees of this magnitude [Ref. 17, p 8].
To a business-minded, professional child custody evaluator, the adoption of PAS or PAD as a bona fide psychiatric diagnosis in DSM-5 represents a potential windfall opportunity to increase fee revenue. There would almost certainly be more interviewing and testing required by both parents seeking the services of independent experts to testify to the existence of PAS in their children.
It does not take much prognostication to see how inserting PAS into a custody situation may serve to further escalate an already tense situation, adding billable preparation time for lawyers and psychiatrists, while lowering the likelihood of an amicable settlement without a full hearing or trial.

PAS and Hollywood

Parental alienation has not only caught the attention of mental health professionals, it makes for lively discussion among attorneys, social workers, parents, and even Hollywood celebrities. Actor Alec Baldwin wrote a book on fatherhood18 that contained the chapter, “Parental Alienation.” He also appeared on various talk shows detailing how he believed that his ex-wife, actress Kim Basinger, had alienated his daughter. While Baldwin's alienation dialogue did not scientifically advance any of the theories of PAS, it did serve to bring PAS into mainstream discussion.
In 2010, PAS was the subject of the hit TV show Law and Order and was later described and quoted in The Huffington Post.19 In the episode, a defense attorney attempted to use PAS to exculpate a young man accused of murdering his father's girlfriend after reportedly being alienated by his mother. The judge in the episode dismissed the PAS argument, but the American Psychiatric Association is clearly not dismissing PAS(D), at least not for now, as it considers adding PAD as a diagnosis to DSM-5.

Current Status of PAS

As mentioned earlier, several individuals are leading the charge to include parental alienation in DSM-5. In addition to contributing to Parental Alienation, DSM-V and ICD-11,13 many of these individuals have also been active in the Canadian Symposium for Parental Alienation Syndrome. Shortly after the book's publication, this group held a massive pro-PAS forum at the Mount Sinai School of Medicine in New York City.20
A current opponent to PAS's inclusion in DSM-5 is esteemed psychologist Lenore Walker, PhD, who was among the first to describe the battered-woman syndrome. In 2010, she published an article rebutting the assertion in Parental Alienation that PAS is a diagnosable mental illness.21 Echoing the criticism of PAS by other writers, Dr. Walker made the sound, if classic, argument that there is a paucity of empirical data to support a formal psychiatric diagnosis of PAS. Also published in 2010 was the textbook, Principles and Practice of Child and Adolescent Forensic Mental Health,22 which credited Drs. Kelly and Johnston with largely replacing Dr. Gardner's PAS paradigm regarding parental alienation.

Conclusions

Arguments for and against parental alienation as a mental health diagnosis have been intense and ongoing for decades. Gardner started the PAS movement, citing his own, self-published works as evidence that PAS is a mental illness. Gardner's critics have consistently cited the lack of empirical research to support such a diagnosis. Nevertheless, PAS supporters have recently demonstrated a high level of organization, vocalization, and cohesiveness. They have garnered much press and have even received support from Hollywood celebrities.
There is little question that codifying the common phenomenon of alienation as a formalized mental disorder would further complicate many custody disputes, thereby increasing the time and money required to evaluate these already complicated situations. One has to wonder if some of the interest on the part of mental health practitioners supporting the inclusion of PAS or PAD in DSM-5 has more to do with economic self-interest than with any belief that it would lead to improved clinical practice.
Do we believe that alienation by a parent occurs in some cases of child custody? Of course! Divorce is an intense and emotionally charged situation, often bringing out the worst in all parties. Having said this, we believe the courts are quite capable of dealing with this type of scenario without invoking a mental illness to explain a child's malignity against a parent.
At its best, adopting PAS or PAD as a formal diagnosis in the DSM-5 serves only to further confuse mental health practitioners and the courts. At its worst, it lines the pockets of both attorneys and expert witnesses by increasing the number of billable hours in a given case. It creates an entire new level of debate, in which only qualified experts can engage, adding to the already murky waters of divorce testimony. We believe PAS(D) has neither the empiric support nor the clinical relevance to justify its adoption as a mental illness. By all means, each side should be allowed to present a robust argument to gain custody in court, but these conflicted children, caught in the middle, should not be labeled as mentally ill. 

Concluyo:

lunes, 9 de julio de 2012

En España no existe la especialidad de psiquiatría o psicología infanto-juvenil

"España es uno de los pocos países de la Unión Europea donde no existe ni la especialidad universitaria de psicología ni la de psiquiatría infanto-juvenil. Su creación es una promesa largamente incumplida por los gobiernos de todos los colores. Sólo una quinta parte de los niños que sufren estos problemas está correctamente diagnosticado, según datos de Sanidad".

Esto ocurre en un país, España, en el que el Gobierno (con el expresidente Zapatero y sus ministras Aído y Pajín a la cabeza) ha estado años presionando a los jueces para que no se tomen en serio las denuncias por trastornos producidos en menores por alienaciones parentales provocadas por alguno de sus progenitores en perjuicio del otro y de su familia completa. Este negacionismo ha sido, además, avalado por la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), a la que se apela para darle al discurso negacionista una supuesta legitimación científica. Ambas instituciones, el Gobierno del PSOE (con el apoyo de Izquierda Unida -IU-) y la AEN, han sido los apoyos que el poder establecido en España ha puesto al servicio del sectario lobby feminista (español e internacional), decidido a imponer sus intereses sectarios incluso al precio de negar la existencia (incuestionable) de los trastornos provocados por la alienación parental en niños y adolescentes.

La existencia de alienaciones parentales es un hecho incontrovertible. Lo que es más: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado repetidamente a los Estados que han favorecido (por acción u omisión) esas alienaciones parentales. La alienación parental puede llevar asociado (o no) un trastorno psicológico en los menores llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) o de otras formas. El sectario lobby feminista y sus servidores llevan años presionando para impedir que la Asociacón de Psiquiatría Americana (APA) incluya ese trastorno en su manual de diagnóstico DSM en su próxima versión (DSM-V), inclusión que llevaría implícita su inmediata incorporación entre las enfermedades reconocidas por la OMS. 
La actual ausencia de este trastorno en los manuales de la APA y la OMS es utilizada (tras imponerla) por el lobby feminista para descalificar las denuncias por alienación parental y no sólo para desacreditar las denuncias contra un progenitor por provocar SAP en sus hijos. Aclaro: el lobby feminista está impidiendo que menores que sufren un trastorno, reconocido como tal por centenares de especialistas a nivel nacional e internacional y por múltiples asociaciones de expertos (sólo por citar algunas españolas: la Coordinadora de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España o la Sociedad Española de Psiquiatría Forense), reciban el tratamiento adecuado para superar ese trastorno; pero el lobby feminista comete esa imperdonable agresión a la salud mental de los menores en un contexto más amplio: su objetivo real es que los tribunales no tomen en serio las denuncias por alienación parental (se incluya en la denuncia una alusión a un trastorno provocado en los menores o no se incluya tal cosa). 

El lobby feminista, desde la fundación NOW de EE.UU hasta la asociación más minúscula en España, pasando por el PSOE e IU, naturalmente, tienen que saber que la existencia de alienaciones parentales es indiscutible (pincha). Y que también lo es la existencia de abundante literatura científica que describe los trastornos que algunos menores padecen como consecuencia de esas alienaciones parentales, siendo estas investigaciones de gran utilidad para resolver esos casos. Resumiendo: tienen que saber que con su actitud negacionista no sólo están colaborando en la comisión de lo que constituyen objetivamente delitos, sino que están contribuyendo al peor de los delitos: el maltrato a la infancia. De forma imperdonable, hacen esto por interés... No es de extrañar, pues las personas que causan daño a sus semejantes lo hacen muy pocas veces mediante torturas salvajes; con mucha más frecuencia lo hacen ignorantes de ello: por simple estupidez o por ignorar los daños causados al tener la mente cerrada a todo lo ajeno a sus intereses.

La psiquiatría infantil hace las maletas

España es uno de los pocos países de la UE donde no existe la especialidad médica

La Fundación Alicia Koplowitz beca a profesionales para que se formen en centros extranjeros

M. R. Sahuquillo Madrid 8 JUL 2012 

Un 20% de niños y adolescentes sufren algún tipo de trastorno mental, según la Sociedad Española de Psiquiatría. Anorexia, autismo, hiperactividad, ansiedad, trastorno de déficit de atención. Sin embargo, y a pesar de estos datos, España es uno de los pocos países de la Unión Europea donde no existe la especialidad universitaria de psicología ni de psiquiatría infanto-juvenil. Su creación es una promesa largamente incumplida por los gobiernos de todos los colores, que las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes no se cansan de reclamar. Pero las cosas van lentas, y mientras, algunos profesionales optan por marcharse al extranjero para obtener formación especializada.

La creación de la especialidad de psiquiatría infanto-juvenil ha estado, sin éxito, en la agenda de varios ministros

Juan José Carballo se fue a la Universidad de Columbia, en Nueva York, con una beca de la Fundación Alicia Koplowitz, la única organización en España que tiene este tipo de ayudas para la especialización en psiquiatría de la infancia y la adolescencia. Esta fundación otorga becas de formación avanzada —que duran dos años y que permiten ampliar estudios en prestigiosos centros de Reino Unido o Estados Unidos— y también ayudas para estancias cortas y proyectos de investigación. Carballo, psiquiatra, participó en el programa avanzado en 2005/2006. Gracias a él, cuenta, pasó dos años en Estados Unidos especializándose en atención infantil. Una parte fundamental de la psiquiatría por la que empezó a interesarse en una de las rotaciones del MIR. Duró cuatro meses y que se le quedó más que escasa. “Sentí que era un periodo demasiado corto para considerarme competente en un área tan específica y compleja”, dice.
Celso Arango, secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría, explica que la formación especializada en este campo es fundamental. “El 70% de las enfermedades mentales tienen sus primeros síntomas durante la infancia y la adolescencia. Incluso el trastorno bipolar o la esquizofrenia”, sostiene este experto, que explica que estas patologías –que no siempre se diagnostican—, cuestan cada año casi 800.000 millones de euros en la UE. Un coste económico al que se le añade también el altísimo coste social para los enfermos y sus familias. “Por eso el diagnóstico precoz desde la infancia es fundamental. Y a ello ayudaría la creación de la especialidad médica de Psiquiatría infantil y juvenil”, abunda.
Su creación está —junto a la de Genética— también en la agenda de la ministra de Sanidad, Ana Mato, aunque los expertos recelan de que esta vez sí vaya a materializarse. Y aunque lo hiciera, su implantación llevaría al menos cuatro años desde su aprobación.
Mientras, insiste Arango, el mecenazgo y la colaboración de organizaciones privadas como la de Alicia Koplowitz es esencial. María Concepción Guisasola, coordinadora de programas científicos de esta fundación, explica que el objetivo de las becas de esta institución —dotadas con unos 40.000 euros anuales— es precisamente cubrir el hueco en la formación de los profesionales. “Que la psiquiatría o la psicología infantojuvenil no estén reconocidas no significa que no haya enfermedades mentales en esas franjas de edad. Es una realidad a la que hay que prestarle mucha atención”, dice.

El objetivo de esta entidad es cubrir con sus ayudas el hueco de formación que existe

Así, a través de las becas avanzadas, los profesionales —psiquiatras que hayan acabado el MIR o estén en el último año, y psicólogos clínicos con el PIR o que lo estén completando— pasan dos años formándose en instituciones punteras como el King’s College de Londres o el hospital Bellevue, de Nueva York. Allí, explica Guisasola, pueden ver a pacientes y tener una rica e intensa actividad investigadora y docente. A su vuelta, los becarios tienen la opción de incorporarse al hospital español que escojan durante seis meses pagados por la Fundación. “La idea es que estos profesionales vuelvan a España y establecer una red de especialistas exbecarios para que los niños estén atendidos en todo el país”, sigue Guisasola. De hecho algunos becarios ya han creado sus propias unidades, aunque otros se han quedado en los hospitales donde se han formado.
Leticia Gutiérrez-Galve, psiquiatra de 33 años, es una de los cinco becados de esta edición —la novena convocatoria—. Irá al St Mary Hospital de Londres. Allí, trabajará sobre la influencia de los trastornos psiquiátricos de los padres —en concreto los depresivos— en el neurodesarrollo de los niños. Gutiérrez-Galve, que ahora trabaja como psiquiatra infantil en el Hospital Universitario de Zaragoza, ha elegido el St Mary porque en ese centro seguirá las mismas rotaciones que los residentes del hospital. “Así se combina la investigación y la clínica”, explica. “En España no hay forma de especializarse, así que una opción es irnos fuera. El tratamiento y la prevención de los trastornos psicopatológicos de los niños y los adolescentes es muy importante porque esta etapa es crucial en el desarrollo y evolución de los trastornos psiquiátricos”, añade.

"Algunas patologías que sufren los niños son completamente distintas a las de los adultos", dice una psicóloga clínica

Pero solo una quinta parte de los niños que sufren estos problemas está correctamente diagnosticado, según datos de Sanidad. Algo que puede tener, además, un largo recorrido ya que los pacientes cuyo trastorno psiquiátrico comenzó en la etapa juvenil tienen un peor pronóstico que aquellos en los que se inició en la etapa adulta.
Rebeca García Nieto, psicóloga clínica y exbecaria 2008/2010 de la Fundación Alicia Koplowitz, explica además que algunas patologías que sufren los niños son completamente distintas a las de los adultos, como la hiperactividad o el déficit de atención. Esta psicóloga de 34 años siguió el programa de formación avanzada en el hospital Bellevue, de Nueva York, donde se especializó en traumas, en niños que han sufrido algún tipo de abuso físico o sexual. “Los niños se recuperan de los abusos también de una manera totalmente distinta de la de los adultos”, asegura García Nieto, que ahora es una de las psicólogas del centro de salud mental de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, donde, además, investiga sobre el suicidio.

lunes, 18 de junio de 2012

La Fundación NOW tergiversa de nuevo la verdad en defensa de los intereses feministas

 
A ver, señoras de la Fundación NOW, repitan conmigo: 
"La Alienación Parental existe, eso es IN-DIS-CU-TI-BLE". Repítanlo tantas veces como sea necesario hasta que sean capaces de entenderlo. O sea, hasta el infinito... (si supieran leer podrían leer el enlace que hay debajo).
La existencia de alienación parental es hoy indiscutible (pincha).
http://misrizos.blogspot.com.es/2011/05/la-existencia-de-alienacion-parental.html
La Fundación NOW, principal asociación feminista en EEUU, miente y tergiversa como nadie... (son expertas). Lo hace en defensa de los intereses de sus miembros, más de 500.000. A los demás, que les vayan dando... No es mala leche, es pura estupidez. El mal tiene casi siempre esa forma. 
Puedes leer aquí (en inglés) su llamamiento desesperado para que la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) no incluya el SAP en el DSM-5 (pincha).
http://www.nowfoundation.org/issues/family/pas-dsm5.html
Traducción al español del contenido del enlace:
Madres y niños en situación de riesgo, mientras los grupos de derechos de padres buscan la legitimidad de un falso "desorden" mental.


11 de junio 2012


Desde hace décadas, muchas mujeres que participan en batallas por la custodia de niños han sido víctimas en los tribunales por el uso de un síndrome de falsa etiqueta, "síndrome de alienación parental (SAP)" o "trastorno de alienación parental (PAD)." Los defensores del PAS [siglas del SAP en inglés], predominantemente del ala derecha de los grupos de "derechos de los padres", han estado intentando durante años forzar la legitimidad a esta teoría que carece de fundamento, presionando para su inclusión en un volumen de referencia utilizado ampliamente en el campo de la salud mental. Como se acerca el plazo para comentarios sobre las revisiones de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), ahora parece que la American Psychiatric Association (APA) pueden ceder a la presión política e incluir el PAS / PAD, pero con otro nombre.

PAS es una táctica utilizada por los abogados cuyos clientes (principalmente los padres) están buscando la custodia de sus hijos. A menudo, estos padres se enfrentan a denuncias de violencia doméstica y / o abuso sexual de sus hijos, y su uso del PAS es una extensión de años de control de la conducta. Funciona así: un progenitor protector, que acusa a su ex-esposo/a de hacerle daño a su hijo (a) se considera un/a enfermo/a mental sólo en virtud de la acusación. Si el niño teme al progenitor acusado, del niño se dice que también sufre la misma enfermedad mental de PAS. Absurdamente, la teoría del SAP sostiene que el padre protector y el niño sólo pueden ser "curados" de su "enfermedad" siendo separados totalmente, con el niño bajo la custodia exclusiva del progenitor al que temían. Sólo en siglos pasados ​​podría pensarse esto para mejorar la salud mental de los padres protectores de sus hijos.

Es cierto que los casos de divorcio y custodia de los hijos altamente conflictivos pueden generar intensas respuestas emocionales. Muchas parejas que se divorcian pasan por una fase de sentirse profundamente ofendidos y completamente inocentes, y quieren que todos los que conocen - incluyendo su hijo (s) – se pongan de su lado. Por su parte, los niños pueden pasar por una fase de "separación" de sus padres, prodigando el amor hacia uno y la ira hacia el otro. La investigación responsable ha demostrado que estas fases son temporales. Describir tal comportamiento como un trastorno mental no está justificado.

Miembros de NOW en todo el país han escuchado de cientos de mujeres que han sido afectadas por las acusaciones de PAS en casos de custodia. Muchas madres han perdido la custodia de sus hijos a favor de los ex-cónyuges abusivos debido al PAS. La APA no debería legitimar esta teoría, que no se utiliza para mejorar los resultados de salud mental sino que se limita a descartar el temor de un niño de un padre hostil o abusivo, a desacreditar y sancionar legalmente el padre protector, a encubrir los abusos y el mal comportamiento contrario para escapar del pago de la manutención de los hijos y "ganar" la posesión del niño.

A pesar de que los investigadores han indicado que la APA no va a adoptar los términos  PAS o PAD, los defensores de derechos de las mujeres creen que pueden dar credibilidad a este trastorno de otra manera. El doctor Darrel A. Regier del Grupo de Tareas del DSM-5 informó a la Fundación NOW recientemente de que la recomendación actual es tomarlo como un "Problema de designación Padre-Niño". Regier no aclaró si esto significaba que el PAS / PAD se podría incluir bajo un nombre diferente en la categoría “Problema Padre-Niño”. Hasta que esto se explique, existe la posibilidad de que este síndrome desacreditado se legitime a través de su inclusión en el DSM-5. Regier se negó a compartir más información o un proyecto de texto sobre el "Problema Padre-Niño". El carácter polémico y altamente politizado del PAS parece haber dado lugar a una falta de transparencia en el proceso. También vale la pena notar que el DSM ha sido criticado con anterioridad por la inclusión de  trastornos mentales para los cuales hay pruebas insuficientes o sesgadas.

La inclusión en el DSM-5 de cualquier otra denominación similar a la de PAS invitará a los jueces y otros funcionarios judiciales - que pueden no entender que no existe evidencia válida y empírica para tal trastorno mental - a desestimar las reclamaciones de las mujeres de abusos a manos de su cónyuges. Los hijos de un padre violento o abusivo sexualmente podrían ser colocados en situación de riesgo adicional.

La Fundación NOW se opone a la inclusión del denominado PAS / PAD en el DSM-5 bajo cualquier nombre o categoría. La Asociación Americana de Psiquiatría está solicitando comentarios finales sobre las revisiones del DSM-5 el 15 de junio. Le animamos a enviar mensajes a la APA a través de su sitio web interactivo. Dígale a la APA que usted se opone a la inclusión del llamado síndrome de alienación parental en el DSM-5 en cualquier forma. Por favor, asegúrese de hacer hincapié en el hecho de que la American Bar Association ha determinado que el PAS es inadmisible en los tribunales, ya que no cumple las normas en materia de prueba. Las acusaciones de PAS protegen a abusadores reales a expensas de las mujeres y los niños que ya han sido víctimas.


Ahora, por favor, lean de nuevo:

La existencia de alienación parental es hoy indiscutible (pincha).
http://misrizos.blogspot.com.es/2011/05/la-existencia-de-alienacion-parental.html

 

lunes, 10 de enero de 2011

Es falso que la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) rechace a Gardner y al SAP

La AMERICAN ACADEMY OF CHILD AND ADOLESCENT PSYCHIATRY es la institución de la psiquiatría americana que se ocupa, específicamente, de la psiquiatría de niños y adolescentes. Tanto que la organización de la psiquiatría general, la AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (A.P.A.) (la que elabora el DIAGNOSTIC AND STATISTICAL MANUAL OF MENTAL DISORDERS (D.S.M.)), en su página de Guías o Directrices dice lo siguiente: Las guías de la APA describen tratamientos para pacientes adultos. Para el tratamiento de niños y adolescentes con trastornos psiquiátricos, los parámetros de la práctica están disponibles en la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. Remitiendo a la página de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry,
En esta página, en el apartado de Guías o Directrices para la EVALUACIÓN FORENSE DE NIÑOS Y ADOLESCENTES QUE PUEDEN HABER SIDO FÍSICA O SEXUALMENTE ABUSADOS, se establecen PARÁMETROS PRÁCTICOS PARA LA EVALUACIÓN FORENSE DE NIÑOS Y ADOLESCENTES QUE PUEDEN HABER SIDO FÍSICA O SEXUALMENTE ABUSADOS
© 1997 by the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.

Estos parámetros prácticos describen la evaluación forense de niños y adolescentes que han sido física o sexualmente abusados. Las recomendaciones son extraídas de pautas que han sido publicadas por diversas organizaciones profesionales y autores basados en la investigación científica disponible y el estado actual de la práctica clínica. Estos parámetros consideran la presentación clínica de niños abusados, el comportamiento sexual normal infantil, las técnicas de entrevista, la posibilidad de declaraciones falsas, la evaluación de la credibilidad, y problemas forenses importantes.
Entre los consultores y otras personas que aconsejaron respecto a un proyecto incluido en estos parámetros aparece el supuestamente "innombrable" Richard Gardner, M.D, cuya obra puedes consultar aquí (pincha).

En este enlace (pincha sobre él) encontrarás una propuesta de denuncia contra una profesional de la psicología por su contribución a la campaña de desinformación negacionista del SAP (Síndrome de Alienación Parental). Esa campaña está siendo desarrollada en todo el mundo por el lobby feminista radical, y tiene en España una gran implantación absolutamente impune por ahora. Actualmente son incluso subvencionadas por el Estado y reciben un apoyo explícito por parte del Gobierno español y por parte de todos los poderes del Estado donde el PSOE tiene capacidad para otorgárselo. La independencia judicial está siendo vulnerada como consecuencia de ello. La base de su discurso es, sin embargo, un embuste. Un embuste impuesto a los jueces desde los poderes de un Estado sometido a los caprichos del lobby feminista radical.