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sábado, 10 de octubre de 2009

El Ministerio de Igualdad (SAPO) dice que el SAP no existe


La ministra Aído (no se sabe adónde ha ido...), desde su Ministerio de Igualmedá que me da lo mismo, sigue haciendo de la Igualdad un misterio.
Su último hallazgo ha sido que el coco del feminismo, el SAP (Síndrome de Alienación Parental), en realidad no existe. Sería una mera invención de los machos maltratadores de siempre. Así se lo han contado, de buena tinta, las muy desinteresadas y magnánimas asociaciones feministas españolas, de manera que ella ha puesto el Ministerio a su disposición inmediatamente... Bueno, en realidad ya lo estaba con anterioridad, si hemos de ser completamente sinceros.
Los dos machitos de la psicología feminista española, el señor Montero, que conduce un autoproclamado Instituto de psicología de la violencia, y el señor Lorente, flamante Delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, hace tiempo que difunden el único y ridículo argumento feminista contra el SAP. A saber: que no está reconocido como uno de los síndromes catalogados por la Asociación de Psiquiatría Norteamericana, ni tampoco aparece en el catálogo de enfermedades de la OMS.
Hace falta ser cortito/a, o tener muy pocos escrúpulos, para hacer tal argumentación. A ver si queda claro de una vez por todas: nadie denuncia que existen niños que padecen SAP, sino que hay menores maltratados psicológicamente por sus madres (o por sus padres). Supongamos que la víctima de un secuestro no reconoce a su secuestrador como un agresor. ¿Se imaginan que el secuestrador negase su delito aduciendo que el síndrome de Estocolmo no está reconocido como una enfermedad por la OMS? La cuestión de fondo es si ha habido secuestro o no, ¿verdad? Pues eso mismo es lo que ocurre en nuestro caso. ¿Hay un secuestro emocional o no lo hay? Eso, lamentablemente para el feminismo español instalado en el poder, no lo decide la OMS ni la APA... Lo ha de decidir un juez investigando cada caso concreto. Y si las pruebas son claras, la negativa del menor ha de interpretarse como una patología, lo mismo que se hace con el llamado "Síndrome de Estocolmo". Pero esa patología no es lo que se denuncia... sólo conviene tratarla adecuadamente siguiendo las indicaciones de los profesionales de la salud (no del lobby feminista).
Si un menor (o ya mayor de edad, el pobre), se niega a ver a su padre y a toda su familia paterna (abuelo/a, tíos/as, primos/as...) sin que pueda darse una explicación razonable a ese hecho, es obvio que algo no anda bien en su desarrollo emocional como persona. ¿Acaso hay que explicar esto? Y si ese menor ha vivido con su madre, que ha tenido su custodia legal, y ella no hace absolutamente nada por remediar ese desarrollo insano de su personalidad, ¿acaso no demuestra con ello su plena responsabilidad? ¿No es como mínimo una negligencia intolerable por su parte? Bien por acción o bien por omisión, es culpable de un maltrato psicológico a su hijo/a (y por supuesto, de un maltrato al padre). Ser madre no es sólo poner el plato de comida sobre la mesa y hacer la cama. Es educar a una persona, potenciar responsablemente todas sus capacidades y, desde luego, favorecer un desarrollo emocional saludable. Quien no se involucre plenamente en ello, y sobre todo quien pone obstáculos, no merece el nombre de madre. Y quienes tratan de ocultar el maltrato que muchos/as menores y sus padres sufren hoy en España son, lamentablemente, cómplices de un maltrato. Algunas lo son plenamente conscientes de ello, pues es su negocio. Otras/os los son por ignorancia... Pero ya se sabe que el ignorante hace mucho daño sin saberlo... lo cual no ha de servirle de nada ante la justicia!! Porque la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, y porque un adulto ha de ser responsable, ha de pensar por sí mismo antes de hablar y de actuar. Ya está bien de borregos y ovejitas en rebaños irresponsables!! Sobre todo cuando hay tanta loba (y lobo) con piel de cordero. Y estas personas se autodefinen como progresistas... ¿Qué ha sido del ideal ilustrado kantiano? Una cosa es la solidaridad marxista de los desposeídos en defensa de sus derechos fundamentales, y otra muy distinta es el atropello del ciudadano por parte de grupos de presión que recuerdan a un Stalin al que, de pronto, le hubieran salido tetas. El SAP, protegido y organizado por la SAPO (Síndrome de Alienación Parental Organizado). Difunden que el SAP no existe para que siga siendo un SECRETO. Y dicen por ahí que la ministra Aído es una inútil, "porque no sirve para nada". Ya vemos para qué sirve... Ahí ha ido Aído... Ay, Aído, Aído... Si esto fuera ficción, sería un caso para Lisbeth Salander y la redacción de Millennium. Pero es la realidad. La responsabilidad es nuestra. ¿Vamos a permitirlo? No a las interferencias parentales...!!