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viernes, 9 de septiembre de 2011

Clara Menéndez debe elegir: ciencia o ideología


Clara Menéndez (pincha) es profesora de Investigación. Es coordinadora del Programa de Salud Materna y Reproductiva en el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), Hospital Clinic/ Universitat de Barcelona y Centro de Investigaçao em Saude de Manhiça (CISM), Mozambique. Y es Premio Príncipe de Asturias de Cooperacion Internacional.

EL PAÍS ha publicado hoy un artículo de opinión de esta investigadora (pincha) que reproduzco íntegramente más abajo. Se titula Si los hombres tuvieran que parir..., y sus tesis son básicamente dos:  
  1. "El desequilibrio de géneros en el liderazgo de la investigación científica y médica puede influir en la priorización de la investigación y, por tanto, en el efecto de la misma. La ausencia de la participación femenina en posiciones de liderazgo contribuye a que la investigación prioritaria se guíe por el carácter masculino, lo que permite pensar que afecta al modo en que se tratan los temas específicos de la mujer". "¿Se habría acelerado la aplicación de la anestesia epidural en el parto si hubiera habido más mujeres liderando la investigación y la práctica médica? Se podría especular que sí".
  2. "Es necesario un cambio de actitud tanto por parte de los hombres como de las mujeres para lograr la igualdad de género en la investigación". "Aun no siendo una medida popular, alcanzar este objetivo va a requerir el establecimiento de cuotas, es decir, discriminación positiva. Se trata de que a méritos equivalentes se favorezca la elección del sexo menos representado". "Está demostrado que la falta de diversidad en la toma de decisiones lleva a resultados más bajos de lo esperado y a una mentalidad de pensamiento de grupo (group think) que se refleja en la tendencia a minimizar conflictos, así como a tratar de llegar a acuerdos sin un análisis crítico de las ideas propuestas. La falta de equilibrio de género es aún más grave cuando se refiere a la investigación, ya que esta se basa en la innovación y en la generación de nuevas ideas, lo cual se estimula y fomenta en ambientes diversos y no uniformes". "Cambiar la situación actual depende de que todos estemos convencidos de que romper la barrera entre géneros en el liderazgo de la investigación es, ante todo, una cuestión de justicia, que, además, mejorará la eficiencia de la investigación, beneficiando el progreso científico y, por tanto, a toda la sociedad". 
Retomando el título y sus dos tesis, entendemos entonces la última oración de su artículo: "Quizás así logremos que futuras madres no solo en España sino también en lugares menos favorecidos se enfrenten a la maternidad con menos temor".

Su tesis número 1 es una tesis con aspiraciones científicas, pues está aparentemente basada en hechos. Sin embargo, es una tesis falsa. Los hechos la contradicen clamorosamente. Sin salir de España y sin tener que ir en busca de ejemplos que no salten a la vista. Veamos: el suicidio es la principal causa de muerte no natural en España (por encima de los accidentes de tráfico). Las causas de ese hecho no son azarosas, sino que han de investigarse desde la Sociología, pues se trata de un hecho sociológico. Pues bien, ocurre que el 80% de los que se suicidan en España son varones. Otro hecho sociológico. ¿Puede explicar la señora Menéndez por qué el liderazgo masculino en la investigación no se traduce en estudios "prioritarios" de "carácter masculino" sobre las causas sociales del suicidio masculino? (80% en España). No puede explicarlo. Esos estudios, injustificablemente, no existen. Su tesis es falsa.

Su tesis número 2 es una tesis de carácter moral o político, pues pertenece al ámbito de lo que debe hacerse porque se entiende que es justo y porque beneficia a toda la sociedad. Pero además, y para no quedarse en ese ámbito de lo moral y político, afirma que debe hacerse porque "mejora la eficiencia de la investigación", lo cual le permite presentar esta tesis como si estuviera apoyada en el estricto interés de la investigación científica
Pregunta para la señora Menéndez: ¿por qué no propone usted un equilibrio en el liderazgo (hoy femenino) en la investigación de las cuestiones de género (la sociología feminista, o sociología de género, como podríamos llamarla) si, además de ser justo, "ese equilibrio mejoraría la eficiencia de la investigación", beneficiando el "progreso científico" y, por tanto, a toda la sociedad? Me parece que no está usted pidiendo una normativa de cuotas que afecte a esta clase de investigaciones... ¿O sí? Si está usted pidiendo eso también, creo que debe ser más explícita... Porque yo creo que no, que eso no lo está pidiendo usted (menudo lío con la ideología feminista instalada en el poder se le presentaría a usted si dijera eso con claridad)... Tal vez cree que eso no sería "justo" en este caso particular, lo cual mostraría que su investigación tiene una base ideológica (ni científica ni moral) de fondo... Puede que usted no esté dispuesta a mantener que en este caso las cuotas beneficiarían a toda la sociedad (pese a que ha escrito que el equilibrio beneficia el progreso científico y, "por tanto", a toda la sociedad -una cosa lleva a la otra-), si le ciegan a usted las bases ideológicas, interesadas, de su investigación mencionadas antes; pero no veo cómo puede usted dejar de exigir que esas cuotas se impongan inmediatamente para "mejorar la eficiencia de la investigación" y para "beneficiar el progreso científico". 
Sólo puede guardar silencio al respecto si sus intereses ideológicos (acríticos e interesados) subordinan a los intereses científicos hasta el punto de perjudicarlos (impidiendo así, "por tanto", un beneficio para toda la sociedad y para la justicia).



Como he anunciado antes, pego debajo el artículo publicado hoy en EL PAÍS:


ELPAIS.COMOpinión

TRIBUNA: CLARA MENÉNDEZ

Si los hombres tuvieran que parir...

El ejemplo de la medicina sirve para ilustrar el desequilibrio que hay entre hombres y mujeres en posiciones de liderazgo en el ámbito profesional. Esto puede influir en las prioridades en los temas de investigación

CLARA MENÉNDEZ 09/09/2011

Hay frases que se escuchan con frecuencia en las salas de dilatación de los servicios de obstetricia: "Si los hombres tuvieran que parir el mundo se habría acabado... o la anestesia epidural se habría inventado hace un siglo y sería obligatoria y gratuita". Pero en España el uso habitual de la anestesia epidural en el parto en los hospitales públicos tiene apenas 15 años; si bien para la mayoría de las mujeres que dan a luz en el mundo este es un procedimiento impensable.
¿Se habría acelerado la aplicación de la anestesia epidural en el parto si hubiera habido más mujeres liderando la investigación y la práctica médica? Se podría especular que sí.
El ejemplo de la medicina es uno de los más ilustrativos del desequilibrio que existe entre hombres y mujeres en cuanto a las posiciones de liderazgo que ocupan en el ámbito profesional. Según el último informe de la OCDE, en España el 64% de los médicos menores de 35 años son mujeres, la cifra más alta de la OCDE; y, sin embargo, solo el 12% de los puestos de dirección en el ámbito sanitario y menos del 4% de los catedráticos de Medicina o directores de centros de investigación lo son. En la investigación científica el escenario es muy parecido, con un mayor número de mujeres en los puestos de asistente de investigación y escasez en los de profesores. Entre las razones que se apuntan para explicar la progresiva feminización de la medicina y la investigación biomédica, está la emigración de los hombres hacia profesiones más lucrativas, socialmente más reconocidas y que, además, por lo general requieren menos formación, como la informática o las finanzas. Curiosamente, el debate sobre la feminización de la salud en general se está centrando en su impacto negativo en lo económico -más bajas por maternidad, más sustituciones-, mientras que el desequilibrio entre número y liderazgo en cuanto a su impacto social -lo cual significa dar prioridad a los problemas de salud- es ignorado.
El desequilibrio de géneros en el liderazgo de la investigación científica y médica puede influir en la priorización de la investigación y, por tanto, en el efecto de la misma. La ausencia de la participación femenina en posiciones de liderazgo contribuye a que la investigación prioritaria se guíe por el carácter masculino, lo que permite pensar que afecta al modo en que se tratan los temas específicos de la mujer. Las enfermedades cardiovasculares son un ejemplo de cómo la prevención, detección y manejo de la enfermedad están influidas por la diferente percepción del riesgo por parte del médico: se asume que las mujeres tienen menos posibilidades de padecer estas enfermedades y, por tanto, reciben menos atención. Está por comprobar si esta infravaloración del riesgo resulta en una mayor mortalidad evitable por causas cardiovasculares.
La mortalidad materna es quizás el mejor ejemplo de cómo el predominio masculino en la investigación en salud global puede influir en la toma de decisiones: es el único Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas que apenas ha cambiado en los últimos 20 años. A pesar de su relevancia como indicador de salud pública, rara vez forma parte de la agenda internacional de investigación en salud. ¿Podría un incremento en el número de mujeres líderes en la investigación en salud global situar la salud materna como tema prioritario y cambiar así la inaceptable situación actual?
Es discutible que una participación más equilibrada de género en el liderazgo de la investigación no afecte a la priorización o al enfoque de la misma. Sin embargo, ejemplos de otras actividades de la sociedad sugieren que una mayor diversidad de género suele tener un efecto positivo. Por ejemplo, el incremento de la participación femenina en posiciones de liderazgo gubernamentales ha resultado en un aumento de la atención dedicada a solucionar problemas que afectan principalmente a las mujeres. Del mismo modo, la participación femenina en los consejos de administración de las empresas ha derivado en una mayor pluralidad en la aproximación a los problemas y propuesta de soluciones. Está demostrado que la falta de diversidad en la toma de decisiones lleva a resultados más bajos de lo esperado y a una mentalidad de pensamiento de grupo (group think) que se refleja en la tendencia a minimizar conflictos, así como a tratar de llegar a acuerdos sin un análisis crítico de las ideas propuestas. La falta de equilibrio de género es aún más grave cuando se refiere a la investigación, ya que esta se basa en la innovación y en la generación de nuevas ideas, lo cual se estimula y fomenta en ambientes diversos y no uniformes.
¿Se puede hacer algo más desde el ámbito individual? Es necesario un cambio de actitud tanto por parte de los hombres como de las mujeres para lograr la igualdad de género en la investigación. El tan mencionado techo de cristal en la promoción de la mujer a puestos de liderazgo y responsabilidad se ha explicado desde una óptica reduccionista, apelando a las dificultades de conciliación entre la vida familiar y profesional que fundamentalmente afectan al sexo femenino. Siendo esto cierto, no es la única explicación de la existencia de este techo. La menor consideración hacia las mujeres en la selección de puestos de responsabilidad es parte de un círculo vicioso en el que los hombres solo ven a otros hombres para dichos puestos. Por otro lado, ellas también deben cambiar su frecuente resistencia a la autopromoción y volverse más visibles. Por ejemplo, deberían aprender a crear redes de contactos, algo que los hombres desarrollan con rapidez y practican con éxito, y que son instrumentos fundamentales a la hora de considerar a candidatos para determinados puestos, sobre todo de liderazgo.
Todas estas medidas pueden ser aún insuficientes para conseguir la igualdad de género en el corto o incluso medio plazo. Aun no siendo una medida popular, alcanzar este objetivo va a requerir el establecimiento de cuotas, es decir, discriminación positiva. Se trata de que a méritos equivalentes se favorezca la elección del sexo menos representado. Esta estrategia fue introducida en los países escandinavos, donde, por ley, las empresas públicas o que reciben financiación pública tienen que tener un mínimo del 40% de representación de cada género. El caso de Noruega es un ejemplo de cómo la aplicación de la ley de cuotas ha logrado el objetivo esperado con un aumento significativo en la proporción de mujeres en los consejos de administración desde el 7% al 44% en ocho años. El caso noruego, con una de las tasas de natalidad más altas de Europa, es también un ejemplo de cómo la conciliación familiar/laboral no es un problema cuando existen los medios adecuados que la facilitan; solo se necesita priorizarlos, lo cual viene seguramente impulsado por la presencia de mujeres en los puestos de liderazgo. En España la Ley de Igualdad se introdujo en 2007, pero es una normativa tímida que se limita a recomendar a las empresas la representación equilibrada de géneros en sus consejos de administración. Está por ver si cumplirá su objetivo de aumentar dicha representación para 2015 desde el 8% actual, bastante inferior al 12% de la media de la UE.
La aplicación de cuotas en la dirección de la investigación médica y científica puede tener aún más detractores que en las empresas, pero es posiblemente la única solución para en un plazo medio de tiempo reducir el actual desequilibrio que no se justifica por la falta de mujeres adecuadamente formadas para ello. Cambiar la situación actual depende de que todos estemos convencidos de que romper la barrera entre géneros en el liderazgo de la investigación es, ante todo, una cuestión de justicia, que, además, mejorará la eficiencia de la investigación, beneficiando el progreso científico y, por tanto, a toda la sociedad. Quizás así logremos que futuras madres no solo en España sino también en lugares menos favorecidos se enfrenten a la maternidad con menos temor.
Clara Menéndez es profesora de Investigación. Coordinadora del Programa de Salud Materna y Reproductiva. Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), Hospital Clinic/ Universitat de Barcelona y Centro de Investigaçao em Saude de Manhiça (CISM), Mozambique. Premio Príncipe de Asturias de Cooperacion Internacional.

domingo, 13 de marzo de 2011

Ley Orgánica de "Violencia de Género": totalitarismo ENEMIGO de la ciencia


Pongamos que tenemos un problema que explicar, y son los casos de violencia de varones a mujeres en las relaciones de pareja. También hay casos de violencia en la dirección inversa, pero siendo menos los casos de asesinato que se producen de este tipo, no son éstos los que queremos explicar. Bien. El método hipotético-deductivo es el que ha de aplicarse al caso. Es muy sencillo. 

Lo primero que hemos de hacer es proponer una hipótesis. La que se ha propuesto es ésta (que en lo sucesivo denominaré "hipótesis-ley" de violencia de género): TODOS los casos de violencia de varón a mujer en pareja (o que han sido pareja), sean casos de violencia psicológica o física, y tengan la gravedad que tengan, se deben, sin excepción, a circunstancias de dominación/sumisión (desequilibrio de poder) machista. Puede haber "desencadenantes" como el alcohol, las drogas, los celos, el paro o la ira descontrolada, pero estas circunstancias no son la causa, que siempre es, en realidad, el machismo. Por tanto, la hipótesis de ley universal para TODOS los casos es que se trata de violencia machista, "violencia de género".

Lo siguiente que el método científico exige es, claro, pasar a la fase de justificación de la hipótesis... Pero me temo que quienes han hecho de esa hipótesis una ley "científica" y, como consecuencia, una Ley Orgánica que le ponga freno con toda clase de medidas de protección "integral", no han hecho los deberes... Para justificar la hipótesis, el método hipotético-deductivo exige deducir hechos que han de ocurrir si la hipótesis fuera cierta y que puedan ser observados y, por tanto, contrastados en la experiencia.

Un hecho que puede deducirse es que, mediante cambios sociales y en la educación que combatan las desigualdades y la mentalidad machista de unos y otras, dentro de unas décadas disminuirán los casos de violencia de varones a mujeres en pareja. Si no es así, y a la vista de que las desigualdades sociales habrán disminuido, siempre podrá decirse que la educación ha fracasado o que los varones se muestran más violentos precisamente por los avances de la mujer en su independencia (así se explica hoy a menudo que en los países del norte de Europa haya más casos que en España), si es que queremos mantener la hipótesis de que el machismo es la causa en TODOS los casos. Resultan difíciles de refutar esas "hipótesis auxiliares" (insuficiencias en la educación en valores o reacción violenta de los varones ante los avances de las mujeres)... que cumplen la exclusiva función de mantener a toda costa la hipótesis de que la "violencia de género" (machista) es la causa en todos los casos. Siendo obvio que la contrastación de los resultados deducidos ha de posponerse en el tiempo para que los resultados previstos sean visibles, nada hace prever, sin embargo, que la hipótesis pueda ser refutada, pues está demasiado "protegida"... Y eso le resta credibilidad científica.

Pero el carácter acientífico de la hipótesis-ley de violencia de género (en la que se apoya la Ley Orgánica que lleva ese nombre) se hace evidente sin necesidad de esperar a los resultados de los cambios sociales y educativos dentro de unas décadas. Y esto es así porque de esa hipótesis-ley se deduce que  en cada caso juzgado con violencia PROBADA han de darse esas circunstancias machistas. Sin embargo, en los juicios donde se dictan sentencias por denuncias de esta clase de violencia NO ES NECESARIO PROBAR QUE SE DAN ESAS CIRCUNSTANCIAS MACHISTAS. La Ley Orgánica de violencia de género no exige que en los juicios se contraste que eso es cierto en la realidad... Se impide, pues, mediante la LEY ORGÁNICA, que se contrasten los hechos que refutarían definitivamente o corroborarían (sólo provisionalmente) la hipótesis-ley de violencia de género (que TODOS los casos se deben al machismo). Es más, cuando el Tribunal Supremo ha exigido semejantes pruebas en algunas de sus sentencias, entonces los defensores de la Ley Orgánica vigente hablan de "problemas técnicos" en la aplicación de la Ley que han de corregirse (naturalmente, dejando claro que no hay que exigir tales pruebas), porque la Ley Orgánica no pide semejante prueba en ningún momento. Al parecer han de darse por ciertas esas circunstancias porque la Ley Orgánica  las presupone porque se le pone en sus "órganos". Y claro, para mantener semejante Ley Orgánica hay que IMPEDIR QUE SE PRUEBE QUE LA HIPÓTESIS-LEY EN LA QUE SE APOYA ES FALSA. Caramba...!!! Eso ya no sólo es acientifico, sino ANTI-CIENTÍFICO. Hablando claro: es una burda manipulación. Una tomadura de pelo TOTALITARIA.



sábado, 18 de septiembre de 2010

Cuando hablan los científicos y callan las sectas: el SAP existe y es muy grave

Jose Manuel Aguilar, Tenemos que hablar. Subtítulo: Cómo evitar los daños del divorcio. Ed. Taurus: Madrid, 2008.

Pero claro, dos no hablan si uno no quiere; si uno prefiere el conflicto...

A continuación expongo algunos fragmentos del libro de José Manuel Aguilar (no siempre de forma literal), de máxima relevancia y actualidad:

La ganancia adicional que el custodio de los hijos adquiere es el uso de la vivienda, la pensión para la manutención del hijo (sin dar cuenta de cómo la gasta) y, en ocasiones, una pensión compensatoria. Pero hay otras ganancias intangibles que muchos buscan (pese al daño a sus hijos): venganza, resarcir la herida narcisista. Estas acciones son, en la inmensa mayoría de los casos, daños asumidos, que incluso se califican de coste soportable, de secuelas lógicas e inevitables del divorcio. 

A esas afirmaciones de Jose Manuel Aguilar hay que añadir que, ante este sufrimiento de adultos y menores, las sentencias de los juzgados son casi siempre ciegas, sobre todo desde que el CGPJ, haciéndose eco del deseo del Ministerio de Igualdad, así lo ha determinado. Los discursos del feminismo (en el PODER) son cómplices necesarios, pues, de estos delitos... Pagarán por ello!!

Desde los estudios más clásicos de Wallerstein hasta los de Kelly o Lund, la Psicología ha señalado las alianzas patológicas de los niños con un progenitor contra el otro. Esta situación puede llegar a ser extrema, cuando en los menores se encuentra un SAP. 

Como sabe Jose Manuel Aguilar, el Gobierno español niega la existencia del SAP: ignorante y cómplice de delincuentes.

Podemos afirmar que un modelo de comportamiento patológico desplegado por los progenitores, al utilizar cualquier estrategia para sus objetivos, tendrá consecuencias graves en el futuro de los menores. La manera en que este tipo de MALTRATO se lleva a cabo es en forma de aprendizajes erróneos, a través de modelos y estrategias patológicas, o bien por un déficit formativo causado por educaciones desajustadas o permisivas. No se trata de negligencia, sino de cuidados incorrectos, patológicos. Habrá secuelas emocionales. Pero sería un error creer que las secuelas serán sólo emocionales. El menor crecerá con grandes déficits formativos, que priman su instrumentalización antes que su construcción como persona. Llegará a la adolescencia con un bajo nivel de logro (por falta de esfuerzo), lo que limitará sus aspiraciones profesionales y de calidad de vida; y llegará además sin estrategias para superar la frustración. Será un adulto consentido, acostumbrado a que sus deseos sean satisfechos de inmediato; y sumiso, pues ha tenido que mostrar siempre su amor incondicional a uno de los padres para enfrentarse al otro. No sabrá decir no, porque no se le ha permitido. En las relaciones sociales, aprenden que la manipulación, la coacción y la violencia forman parte legítima de las relaciones interpersonales: "los demás te sirven", "tú eres lo primero", "te puedes burlar de la justicia", "la violencia sirve". 

Es difícil definir un prototipo de sujeto que, tras el divorcio, tenga tendencia al conflicto, a la denuncia. Pero hay ciertos rasgos narcisistas: la suspicacia, la inclinación a la sospecha, y la dificultad para establecer lazos de confianza. Rigidez intelectual (no ven alternativas a su punto de vista). Baja autoestima. El sujeto reconoce esa insuficiencia, aunque no será capaz de asumirla ni de enfrentarse a ella. Buscará en el conflicto una forma de justificación de sus carencias, de sus debilidades y miserias.

El sujeto narcisista (suspicaz, con baja autoestima) entra en la creencia de que debe defenderse del otro. Lo "sabe". Comienza entonces a valorar el mundo conforme a ello, cometiendo los "errores" de evaluación que sean útiles a su creencia. E iniciando la misión de convencer a quienes le rodean. Las creencias que elabora se convierten en el sostén fundamental de su equilibrio interno y definen la forma en que se relaciona con el exterior. No inventará hechos tanto como los interpretará a su conveniencia, deformando la realidad. Dividirá a las personas entre aquellos que le "apoyan" y aquellos que le "agreden". Los primeros le serán ÚTILES, los demás forman el segundo grupo, son agresores, aunque sólo traten de que entre en razones.

Existen muchas formas de maltratar a los hijos tras el divorcio. Se les usa como "mensajeros" ("dice mamá que me compres unas zapatillas nuevas", "dice papá que el domingo vaya dos horas antes: es el bautizo del primo"). A veces él ha de decidir si da el mensaje: "Como tu padre te traiga tarde otra vez, el domingo no vas". Con más frecuencia de la imaginada se les usa como "terapeutas". El progenitor les cuenta sus miedos, sus frustraciones, el trabajo y el cansancio por su cuidado en solitario... En el extremo está quien le cuenta que ha sacrificado su carrera profesional u otras aspiraciones por cuidarles... El niño asume la CULPA ante ese progenitor victimista. A veces los hijos son "espías". Su misión es informar sobre la vida del otro y averiguar si tiene nueva pareja, cómo le van los negocios o si pretende iniciar un nuevo procedimiento judicial. A veces, por contra, se les coacciona para ocultar información o, incluso, para mentir al otro progenitor: "no le digas esto o aquello, porque se enfadaría". 

Todas esas situaciones tienen un pago en la salud psicológica y física de los hijos. Problemas de sueño, conductas disruptivas, dolores de cabeza, descomposición de estómago, dolor abdominal y agudización de problemas respiratorios previos. Al tiempo, los profesionales y pediatras han de estar atentos frente a progenitores que quieran usar esos síntomas para obstaculizar la relación con el otro progenitor. El pediatra ha de distinguir lo que observa que le pasa al niño de lo que le cuentan que le pasa al niño.

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es una alteración de la conducta del menor, resultado del proceso por el que un progenitor transforma la conciencia de sus hijos para destruir los vínculos con el otro progenitor, hasta lograr que no desee tener contacto con él. A largo plazo, las consecuencias son muy serias. 

Los adultos que sufrieron SAP presentan, entre otras secuelas, diagnósticos de ansiedad y depresión durante gran parte de su vida adulta, historias personales de fracaso en sus relaciones sociales, especialmente en la pareja, con alta probabilidad de repetición del modelo de crianza que padecieron. En el caso de las mujeres (y tb de los varones) que padecieron SAP en la infancia, muchas buscan relaciones en las que son sumisas, lo que aumenta la probabilidad de padecer violencia familiar. 

Se trata de un proceso psicológico que va elaborándose en el tiempo. En su fase leve, puede resolverse con la intervención con la familia, un tratamiento psicológico familiar, de modo que entiendan que ambos progenitores son importantes en la vida de su hijo y se propicien las condiciones para que ambos miembros puedan ejercer sus funciones con garantías

En las fases moderada y severa la única respuesta que ha dado resultados ha sido el cambio de custodia del menor, que pasa entonces al otro progenitor. LA EXPERIENCIA NOS HA DEMOSTRADO que las consecuencias son muy positivas para estos niños, y se presentan desde el mismo instante del cambio de custodia, debido a la liberación que sienten del acoso psicológico al que han estado sometidos.

Las personas que maltratan a sus ex parejas y a sus propios hijos de este modo, sin embargo, cuentan con el apoyo del feminismo totalitario español y con ingentes cantidades de dinero en forma de subvenciones para sus asociaciones, desde las que propalan la falsa doctrina (asumida por el Ministerio de Igualdad) que afirma que "el SAP no existe", y que se trata sólo de una invención aducida por maltratadores de mujeres. Un modo estúpido de afirmar que hay maltratadores que denuncian SAP falsamente, algo que es indudable. Pero ese modo estúpido de hacer esta reclamación (negando que existan casos de SAP) convierte a quienes la hacen en cómplices de las personas que cometen delitos de maltrato muy graves contra nuestros hijos. La gravedad de tales actos es algo que el propio presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, le reconoce a una mujer que le escribió para pedir su ayuda frente al SAP. Curioso que esta firma y el documento que la contiene se hayan retirado de la circulación pública en la medida de lo posible...