 |
| Francisco Serrano Castro, juez de Familia en Sevilla |
Francisco Serrano. Juez
El juez está suspendido por permitir a un
niño salir en su cofradía. Apuesta por redefinir el maltrato, "es
grotesco que en la pareja se considere inferior a la mujer", asegura.
José Joaquín León | Actualizado 21.01.2012
Suspendido por permitir a un niño salir en su cofradía
Francisco
Serrano (Madrid, 1965) se licenció en Derecho en la Universidad de
Sevilla. Es juez desde 1990. Su primer destino fue Valverde del Camino
(Huelva) y desde 1998 es magistrado de Familia en Sevilla. Además de
juez, se considera defensor de la familia y preside la Plataforma
Ciudadana por la Igualdad. El TSJA le condenó en agosto a dos años de
inhabilitación por "prevaricación culposa" (no intencionada) por
modificar el régimen de visitas de unos padres divorciados, para que el
hijo saliera en una cofradía de Sevilla. Está a la espera de que el
Tribunal Supremo resuelva su recurso de casación.
-La suspensión que le impuso el TSJA es llamativa.
-Desde
la absoluta convicción de mi inocencia, es la primera vez que se
condena a un juez por prevaricación culposa, sin que hubiera acusación
por ello. Me acusaban de prevaricación dolosa, lo que fue descartado por
el tribunal, pues no había ninguna prueba.
-¿Qué sintió en el homenaje que le dedicaron?
-Fue
una gran satisfacción. En los momentos en que uno se siente más
necesitado de los amigos, me encontré con el apoyo de toda la sociedad
civil.
-¿Haría lo mismo en el caso del niño nazareno?
-Sí.
Un juez debe dar tutela efectiva cuando se trata de menores. No era la
primera vez que tomaba decisiones de ese tipo, ni debería ser la última.
Hay que evitar perjuicios a los niños y favorecer su interés por encima
del de los adultos.
-¿Espera que Rajoy cambie las políticas de género?
-Tengo la esperanza de que así sea.
-¿Qué se debe cambiar?
-Habría
que reformar el modelo de custodia, estableciendo un modelo preferente
de custodia compartida. Habría que reformar la ley de violencia para que
se llame de violencia en el ámbito doméstico, protegiendo a todas las
personas que puedan sufrir vulnerabilidad en la relación intrafamiliar.
Habría que redefinir el concepto de maltrato. Es grotesco que la mujer,
sólo por serlo, se considere inferior al varón en la relación de pareja.
-¿Se la considera inferior?
-Ese
es el fundamento de la ideología de género. Como tal ideología no
reconoce sus errores. Cuando el ideólogo se percata de que sus ideas no
coinciden con la realidad, no cambia sus ideas, sino que falsea la
realidad.
-¿Por qué atrae usted tantas iras de feministas?
-¡Je!
Son las iras de lo que yo llamo radicalismo de género… Habría que
distinguirlo del apoyo que me dan auténticas feministas, empeñadas en la
igualdad real de hombres y mujeres. A las radicales no les interesan
los verdaderos derechos de las mujeres.
-¿Qué les interesa?
-Sólo
pretenden eliminar instituciones contrarias a sus fundamentos
ideológicos, por eso van contra la familia. Sin embargo, para ellas, una
violación a una mujer por un desconocido no se considera violencia de
género o machista. No obstante, lo que más les preocupa es perder sus
prerrogativas económicas y políticas, que les han reportado pingües
beneficios.
-¿No es una exageración?
-Basta
con ver los BOE, lo que reciben de comunidades autónomas o los fondos
europeos. Estamos hablando de miles de millones de euros. Sólo la Junta
de Andalucía tiene 751 millones en políticas de igualdad y violencia de
género para 2012. Además las subvenciones se dan en función del número
de denuncias presentadas, no de las condenas.
-¿Le gusta ser juez estrella?
-Los
jueces debemos limitarnos a hacer resoluciones ajustadas a la legalidad
y en conciencia. Mas para ser juez es preciso sentirse independiente.
Por tanto, es lícito y exigible que si nos sentimos atacados en nuestra
independencia, lo denunciemos. El miedo es el peor enemigo de la
independencia judicial.
-Pues a la juez Alaya la criticó Griñán, el presidente de la Junta de Andalucía…
-Es
lamentable. Es un ejemplo más de esa presión que se intenta hacer a los
jueces en contra de su independencia. Cualquier juez que se atreve a
meterse con el poder establecido tiene muchas cartas para recibir
críticas, que a veces terminan en algo peor.
-¿Qué le parece el juicio de Garzón?
-Desde
el respeto a la actuación del Tribunal Supremo, lo que me parece más
sorprendente es el carrusel de recusaciones a los magistrados. Pone en
evidencia que la política actual de nombramientos desprestigia al Poder
Judicial.
-¿Los jueces están en el punto de mira?
-Ya
lo decía Adolfo de Miguel, en los años 80, en su libro Jaque a la
Justicia. Estamos en el punto de mira, pero no los que juzgamos desde
primera línea en las trincheras, sino cuando conocen de asuntos con
trascendencia mediática, como ha pasado con Alaya. La sociedad duda de
la imparcialidad e independencia. Por eso, es importante que los
nombramientos se hagan sólo por méritos profesionales. Que el juez se
deba a su cargo, no que deba el cargo.
-¿Qué opina de las críticas a la sentencia en el caso de Marta del Castillo?
-Las
críticas más efectivas contra una sentencia se hacen a través de los
recursos. Lo demás son voces que se pierden en el desierto. Animo a la
familia para que, con sus abogados, hagan un buen recurso. Así podrán
llevar a los magistrados del Supremo a un convencimiento distinto del
que ellos ven erróneo en los magistrados de la Audiencia de Sevilla.
-¿Usted lo ve erróneo?
--No quiero hacer comentarios. Sólo le digo que este asunto hubiera estado más mediatizado con un jurado.
-Hay dos sentencias con conclusiones diferentes…
-Ese
es el peligro de que, por imperativo legal, dos tribunales dicten
sentencias sobre el mismo caso. Los jueces podemos tener criterios y
enfoques distintos sobre un asunto, y tan lícita es una motivación como
otra. Se debería cambiar la ley para evitar que haya dos enjuiciamientos
distintos en casos como éste.
-¿Está a favor de la cadena perpetua en España?
-Con
30 años de pena máxima, si no se aplican beneficios penitenciarios, se
cumple el objetivo de redención. Una persona que ingresa en la cárcel
con 20 años, cuando tenga 50 será distinta.
-¿A qué se dedica ahora?
-Estoy
escribiendo dos libros. En uno contaré lo que está suponiendo la
dictadura de género en España y las consecuencias que ha tenido para mí.
El otro es distinto, son tres novelas cortas de ficción histórica.
-¿Y qué hará en el futuro?
-Esperar
a que el Tribunal Supremo se pronuncie para obtener mi rehabilitación
como juez, y con ella la rehabilitación de mi dignidad profesional y
personal.