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martes, 4 de junio de 2013

Así censura EL PAÍS la información sobre la desigualdad "de género" en España

EL PAÍS ha empezado censurando un comentario a su reportaje Radiografía del postfeminismo (publicado el 2 de junio) que decía así:
  • Sólo el 1,7% de los españoles se define como feminista (CIS, abril 2013). Es habitual que una mujer que se define como feminista acompañe su declaración con un “pero…”. El reportaje repasa las corrientes feministas. No hay sitio para la crítica a sus excesos. No se menciona la palabra 'feminazis'. Clave de su fracaso.
Todo lo que se dice en ese comentario (incluido el dato del Centro de Investigaciones Sociológicas -CIS-) está sacado del propio reportaje de EL PAÍS, con la única excepción de la palabra "feminazis", mencionada en los términos expuestos. Sin duda EL PAÍS consideró que ese término era ofensivo, de modo que se introdujo a continuación un comentario aludiendo a la presencia del término 'Feminazi' en la wikipedia (en inglés), lo que evidenciaba que se trata de una palabra de uso popular y recogida por esa enciclopedia libre. Ese comentario fue censurado también. Se insistió en el comentario y fue censurado de nuevo. Puede ser discutible, ciertamente, si ese término es ofensivo o descriptivo, pero lo que no es discutible es que en el reportaje de EL PAÍS "no hay sitio para la crítica a los excesos" del feminismo real (vayan refrescando la memoria y recordando el momento en que se empezó a hablar del comunismo real, porque entonces se apreciará la diferencia entre lo que el feminismo es en teoría y lo que es en la práctica). Y yo me temo que la actitud censora de EL PAÍS no es tanto una muestra de rechazo a una ofensa como un síntoma más de que la ausencia de crítica a los excesos feministas nace de una degeneración totalitaria. Se llame 'feminazismo' o como quiera llamarse.

En vista de la actitud de EL PAÍS, se le comunicó al moderador del foro que iba a tener trabajo, si pensaba censurar toda clase de crítica. También eso fue borrado. 

Pero el colmo de la actitud censora de EL PAÍS vino inmediatamente después:

Para cambiar de tercio y mostrar una evidencia acerca de una desigualdad social flagrante que no es investigada ni denunciada por quienes tienen el monopolio (ilegítimo) del discurso sobre la igualdad, se introdujo un comentario sobre los suicidios en España. Ese comentario fue censurado también. Obviamente, eso supera los límites de lo admisible y de lo tolerable, pues se trataba de datos incontrovertibles y que deben ser conocidos por la opinión pública e investigados a fondo. La legalidad de esa clase de censura es, por ello, más que dudosa. Por tanto, y en el calor de la refriega, se hizo una advertencia al moderador en el sentido de que se presentaría una denuncia si persistía en su actitud. Ese comentario fue también censurado. Se colgó una fotografía de este último comentario censurado, mostrando lo que EL PAÍS estaba haciendo, pero también fue borrada. Finalmente, se colgó de nuevo una fotografía que incluía la anterior y este comentario sí permanece entre los que están bajo el reportaje mencionado. Una fotografía del comentario presente allí ahora (tras desplegar la fotografía que incluye) es ésta: 


El moderador de ese foro de EL PAÍS continuó después censurando todos los comentarios que se iban introduciendo con pruebas de que EL PAÍS ha estado "ocultando" que aproximadamente el 80% de los suicidios anuales en España corresponden a varones (aquí, la prueba). Por ello, se recurrió a la ironía, y el moderador del chat no censuró ese comentario... Tampoco censuró, quizá por magnanimidad o, acaso (más bien), para justificar el mantenimiento del ridículo comentario anterior (el único que se salvaba de su censura), otro comentario inmediatamente posterior, que si bien era crítico con EL PAÍS dejaba por el momento de lado el tema de los suicidios:


Una vez que se volvió a comentar el asunto de los suicidios y la ocultación practiada por EL PAÍS la censura volvió a hacer acto de presencia. 


De modo que la ironía fue el recurso a utilizar de nuevo. Y por segunda vez el moderador dejó en su sitio el comentario introducido de ese modo. ¿Sería posible que el moderador entendiera esa clase de razonamiento como producto de una mente sana, y que por eso lo mantuviera en su sitio? Verdaderamente, si borró los anteriores comentarios debió eliminar también éste (si es que lo entendiese irónico), por lo que no descarto que ésa sea efectivamente la doctrina que profesan quienes se obstinan en ocultar el drama del suicidio masculino. Una doctrina enfermiza hasta lo esperpéntico. Este comentario superó la criba del censor. Y verdaderamente nunca debió hacerlo. Si se entiende irónico (que lo es), el moderador no ha sido coherente. Y si no se entiende irónico, entonces se trata de un insulto. Un insulto a la inteligencia y a la humanidad:








sábado, 29 de enero de 2011

EL PAÍS censura las críticas del CGPJ a la Ley contra la Violencia de Género


El diario EL PAÍS, fiel su línea de silenciar y ocultar cualquier clase de crítica a la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (LIVG), ha vuelto a manipular la información el 29 de enero.

En esta ocasión, Carmen Morán firma un artículo en la edición impresa del diario en el que ELIMINA Y OCULTA los comentarios críticos que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha efectuado contra los artículos del Código Penal que, tras la modificación ordenada en los mismos por la LIVG, castigan con mayor gravedad a los varones que a las mujeres.  El CGPJ recuerda los numerosísimos recursos de inconstitucionalidad presentados por los jueces en España contra esos artículos de Código Penal, y por tanto contra la constitucionalidad de la LIVG. Pero los fanáticos y fanáticas que sostienen ese engendro legal creen que están legitimados por las inverosímiles sentencias favorables del Tribunal Constitucional. El CGPJ no lo cree así, y señala que existe, como mínimo, "inseguridad jurídica" debida a la disparidad de las respuestas judiciales.

La agencia de noticias Europa Press publicó las declaraciones del CGPJ sin censurar esas críticas, y puedes leerlas aquí. Constituyen la PRUEBA de la MANIPULACIÓN practicada por el "prestigioso" diario EL PAÍS. Como es obvio, el Delegado del Gobierno para la Violencia de "género", el señor Lorente Acosta, también ignora por completo las recomendaciones del CGPJ contra la LIVG (como quien oye llover), y Europa Press transmite de su parte que Lorente Acosta "coincide" con el CGPJ en que "es necesario evitar que se cuestione a las víctimas de violencia de género". Yo no he visto en la noticia de Europa Press sobre las declaraciones del CGPJ (en el enlace al comienzo de este párrafo) nada de ese tenor, pero cada loco con su tema...

lunes, 16 de agosto de 2010

EL PAÍS publica y censura a la vez a Mª Sanahuja


El 16 de agosto de 2010 EL PAÍS publicó en su edición impresa, sección de opinión ("La cuarta página"), un artículo de opinión de María Sanahuja, Los caminos y los atajos de la igualdad.

Sorprendentemente, ese artículo no aparece en la edición digital de EL PAÍS. Es más, al acceder vía internet a la edición impresa de ese artículo, en el momento de colgar ese enlace en Facebook ocurre lo siguiente: el enlace se transforma en un vículo a la edición general de EL PAÍS digital... Para mayor sorpresa, más tarde ese enlace sí remite al artículo de Sanahuja en la edición impresa, pero en el titular visible del enlace aparece lo mismo que antes, cuando se nos remitía a la edición digital del periódico y no al artículo en cuestión. Lo que se lee es esto: "ELPAÍS.com: el periódico global de noticias en español". ¿Hay alguna explicación a tantos problemas para poner en marcha la divulgación vía internet de este artículo?... Sí la hay, claro. Es el deseo de ese periódico, como correa de transmisión de los dictados del feminismo totalitario, de obstaculizar esta clase de discurso crítico con el poder (del que forma parte). Así, se presenta el artículo de opinión de Sanahuja en la edición impresa de internet como si fuera un "reportaje" (¿?); se impide, primero, que pueda ser divulgado como enlace, si bien luego, sin duda tras ser descubiertos (¡!), permiten esa clase de enlace pero sin preparar un titular para él; y, sobre todo, no publican en la edición digital ese artículo de opinión crítico con el feminismo radical que tiene a España convertida en un totalitarismo feminista. No publican en la edición digital un artículo que es, pues, de IMPRESCINDIBLE lectura por parte de la ciudadanía española. La democracia ha sido atacada una vez más en España, porque sin debate público y abierto no hay democracia.

¿Qué ocurre si yo me limito ahora a colgar aquí el enlace del artículo en la edición impresa que nos ofrece EL PAÍS? ¿Quién sabe? Puede aparecer, como ahora mismo sucede, o puede no aparecer, como sucedía hace un ratito... Para evitar que el artículo desaparezca de internet por arte de birli birloque, lo copio y pego aquí debajo. Disfrútenlo. Ah, y voten con 5 estrellas el artículo si aparece (estará en la edición impresa de todos modos, aunque mañana seguramente sólo será accesible para los lectores que hayan pagado una suscripción... ¿Lo pillan?).

El enlace del artículo es éste: http://www.elpais.com/articulo/opinion/caminos/atajos/igualdad/elpepiopi/20100816elpepiopi_13/Tes/?%3Fctn=votosC&aP=modulo%3DEVN&params=id%3D20100816elpepiopi_13.Tes&fp=20100816&to=noticia&te&a=5&ov=16

El contenido del artículo lo copio y pego a continuación:

REPORTAJE: LA CUARTA PÁGINA

Los caminos y los atajos de la igualdad

El objetivo final que se pretende es la construcción de un nuevo modelo social que incorpore plenamente a la mujer en la vida pública. Pero, ¿qué itinerarios debemos seguir para alcanzarlo?

MARÍA SANAHUJA 16/08/2010

<En 2010, en las sociedades occidentales, el camino hacia la igualdad pasa porque las mujeres se otorguen a sí mismas el permiso de ejercer de ciudadanas de primera, sentando las bases para evitar la supeditación a los hombres, tanto económica como psicológicamente. No será rentable seguir solicitando limosnas al Estado, a las empresas o a los hombres desde un victimismo imposible de mantener si al tiempo no se hacen esfuerzos para alcanzar esa mayoría de edad que exigimos nos sea reconocida. La incorporación masiva de las mujeres a la universidad abre nuevos horizontes. No podemos actuar como los adolescentes, que quieren las ventajas de los adultos, pero no las responsabilidades. Hemos de salir de la caverna y lanzarnos a estrategias que permitan nuestra supervivencia, pero que no sean nefastas para el grupo. Hemos de diseñar caminos que permitan la integración de todos en ese nuevo modelo que tenemos que construir.

Y aquí se comete el primer error. Algunos parten de la falsa premisa de que las mujeres ya hemos llegado a la meta, puesto que nuestra condición femenina ya encarna intrínsecamente los nuevos valores positivos y, por tanto, a los únicos que compete hacer esfuerzos para alcanzar esa meta de igualdad es a los hombres. Este esquema simple y maniqueo no soporta un mínimo análisis, pues básicamente somos las mujeres las responsables de transmitir un modelo social patriarcal, ayudadas por series de televisión, películas, etcétera, puesto que la mayoría de los hombres ni siquiera intenta participar en la educación de los hijos. Pero ese esquema es el que inspira la legislación y las prácticas de las Administraciones públicas en los últimos lustros, sea cual sea el Gobierno que las impulse.

Las mujeres debemos autorizarnos a tener mayor autonomía y no considerarnos el apéndice de nadie, lo cual requiere el esfuerzo de salir al mundo exterior, que está plagado de dificultades y, por tanto, asusta, resultando más cómodo, en principio, ligar nuestra suerte a alguien más fuerte, que solvente nuestras necesidades. Pero este camino ya no garantiza nuestra supervivencia "hasta que la muerte nos separe", pues hasta los más creyentes se divorcian. Y, por supuesto, no podemos ni debemos limitarnos a parir un hijo a alguien para justificar así que todos los recursos que genere el resto de su vida deba ponerlos al servicio de ese grupo humano, aunque se vea expulsado de él para siempre.

Es injusto, pero, sobre todo, es socialmente inviable por el coste que el conflicto tiene y lo que supone de factor de riesgo para el grupo por el desequilibrio social que comporta. Las consecuencias son enfermedades físicas y psíquicas de los excluidos o las empobrecidas, pues si no existe una nómina que embargar, los más ricos pueden resultar los más insolventes. También contribuye a la violencia de chicos y chicas dirigida a los más cercanos, especialmente a madres y abuelos maternos, por ser las personas con quienes generalmente conviven, de lo que lleva alertando desde hace unos años la Fiscalía y los diferentes servicios sociales.

Y, por supuesto, deben esforzarse los hombres si no quieren ver limitado su papel al de sementales proveedores y ser expulsados en la crianza de sus hijos tras la ruptura. Deben asumir desde el inicio las responsabilidades para con ellos, pues las nuevas legislaciones apuntan a que se tendrá en consideración la relación existente con anterioridad. Así pues, ya no se trata de una exigencia ética porque no es justo que recaiga toda la carga de la reproducción en las mujeres, que seguiremos asumiendo por razones obvias la tarea los nueve primeros meses, pero deberemos compartirla los 30 años restantes, si todos queremos participar en el nuevo modelo social y no ser excluidos de la parte privada.

Para la incorporación plena de las mujeres a la vida pública se hacen necesarias políticas que, en la línea de los países de nuestro entorno, vayan más allá de repetitivas e infructuosas campañas publicitarias, de subvenciones a las organizaciones y congresos de mujeres para seguir divagando en generalidades o la creación de nuevos cuerpos funcionariales de comisarios/as políticos/as que velen para que las Administraciones hagan un uso correcto del lenguaje. Se debe ir mucho más allá. Se debe apostar por la coordinación entre las diferentes Administraciones para evitar inútiles reiteraciones y permitir una utilización óptima de los recursos en políticas transversales de los diferentes ministerios y consejerías que toman las imprescindibles decisiones de inversión en infraestructuras y servicios para atender a niños, ancianos y enfermos, pues esas tareas ya no las podemos seguir realizando gratuitamente las mujeres. Lo que resulta imprescindible para encarar con éxito un nuevo modelo social de respeto a la igualdad son más viviendas de protección oficial, guarderías y centros de día a precios asequibles y hospitales. España es el país de la UE que menos invierte en recursos sociales y los que llegan realmente a las mujeres que sufren violencia son muy escasos. Papá Estado paga y pega, pero la actual situación económica exige suprimir gastos superfluos y apostar por optimizar al máximo los escasos recursos que tenemos, evitando pensar que el nuevo modelo aparecerá por generación espontánea, ingresando masivamente a hombres en la prisión.

La sociedad también tiene que asumir que la reproducción no puede ser costeada fundamentalmente por las reproductoras, pues el beneficio es posteriormente socializado. Los niños y niñas de ahora son el futuro de las pensiones y los servicios de mañana. Su formación y cuidado deben ser el objetivo del grupo entero. Pero este esquema, seguido en mayor medida por los países del norte, cuesta enraizarlo en un país como el nuestro, hasta hace poco autárquico y con un modelo social básicamente individualista donde prima el "sálvese quien pueda", lo cual es bastante suicida en este mundo globalizado.>>

María Sanahuja es magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona y miembro de Jueces para la Democracia y de Otras Voces Feministas. Pincha en el enlace para conocer esas voces, y no olvides pinchar dentro de él en el archivo pdf donde aparece el manifiesto completo: "Un feminismo que también existe". Claro, la palabra "también" quiere decir que el feminismo que tiene el poder no es el único, sino que hay "otras voces feministas", como bien dicen... Otro feminismo que, sin embargo, es sistemáticamente censurado, acallado
y difamado por el totalitarismo feminista vigente en España. Porque la censurada no es la voz de los machistas, no (aunque se hayan inventado un supuesto "neomachismo" o "postmachismo" con el que demonizar a placer al oponente). Ni la censurada es la voz de los varones, no (pues si éstos repiten las consignas adecuadas hasta pueden llegar a Deledados del Gobierno). La censurada es la voz de los ciudadanos críticos... La única voz, pues, que conduce a un pensamiento progresista que lo sea de verdad...